La vuelta del Mercado de Economia Popular en Moreno, segun informo Primer Plano Online (10/2/2026), reabre una pregunta recurrente en el conurbano: que puede hacer un municipio frente a la inflacion cuando el problema es nacional, pero el impacto es de vereda. En la vida cotidiana, la discusion no pasa por macroeconomia sino por si la compra semanal entra o no entra en el presupuesto. En ese marco, los “precios populares” funcionan como señal politica y como herramienta concreta, siempre que se sostengan con abastecimiento estable y reglas transparentes.

El contexto no es de inflacion “sin freno” en el sentido estadistico estricto, aunque la percepcion social pueda ir por otro carril. Segun el INDEC, la inflacion mensual fue 2,2% en enero de 2025 y cerro diciembre de 2025 en 2,8% (variacion mensual). En el medio, el piso fue 1,5% en mayo de 2025 y 1,6% en junio de 2025 (variacion mensual, INDEC). Esa desaceleracion relativa no elimina el problema: lo vuelve mas sensible a rubros como alimentos y a la dispersion de precios entre comercios.

Un mercado de cercania como respuesta urbana

Un mercado municipal o de economia popular apunta a reducir intermediacion, mejorar acceso y ofrecer una referencia de precios en un radio caminable. La herramienta es urbana antes que financiera: acerca oferta a barrios donde el tiempo y el costo de transporte encarecen la compra. Tambien ordena la demanda, porque concentra volumen en dias y lugares definidos, y eso puede mejorar condiciones de compra si hay logistica.

Ahora bien, el resultado no es automatico. Si el mercado funciona de manera esporadica o con baja variedad, termina operando mas como evento que como politica de precios. La diferencia la hace la previsibilidad: cronograma estable, canasta comparable, y comunicacion completa sobre calidades, pesos y condiciones de venta.

Inflacion, percepcion y el problema de la comparabilidad

Vemos una tension que se repite: cuando la inflacion mensual baja, la expectativa social no necesariamente acompaña. Parte de esa brecha surge de que el consumo cotidiano se concentra en alimentos, limpieza y transporte, donde los aumentos pueden ser mas visibles, y donde la sustitucion es limitada. En ese terreno, las familias no “promedian” el IPC: comparan el ticket con el del mes anterior.

Por eso, iniciativas locales como la de Moreno pueden ser utiles si aportan comparabilidad. No alcanza con anunciar “precios populares” si no se publica una lista de productos con especificaciones, unidad de medida y vigencia. La referencia debe permitir una comparacion honesta contra el comercio barrial y contra la propia serie del mercado en el tiempo.

En 2025, segun INDEC, la inflacion mensual paso de 2,4% en febrero a 3,7% en marzo, y luego retrocedio a 2,8% en abril (variaciones mensuales). Esa oscilacion muestra por que la previsibilidad importa: aun con tasas mensuales moderadas, los saltos afectan contratos informales, changas, reposicion de mercaderia y decisiones de compra. Un mercado municipal puede amortiguar, pero solo si evita ser un precio “de foto” que no se sostiene.

Lo que define si baja el costo de vida o solo ordena la fila

En la practica, el impacto de un mercado de economia popular se juega en cuatro variables.

La primera es escala. Sin volumen de compra, el descuento se achica y el mercado compite en desventaja contra mayoristas. La segunda es regularidad: si abre cada tanto, la gente no puede planificar. La tercera es abastecimiento: si faltan productos clave, se pierde confianza y se vuelve al circuito habitual. La cuarta es transparencia: sin criterios claros de formacion de precios, el “popular” queda librado a la fe.

En nuestra linea editorial venimos sosteniendo que, ante tensiones de precios, la prioridad es la previsibilidad con estadisticas comparables y reglas claras. Esto aplica a un IPC nacional, pero tambien a una politica local de precios: publicar metodologia, canastas y empalmes cuando cambian proveedores o formatos. Si un producto cambia de marca o de presentacion, debe informarse para no falsear la comparacion.

Un criterio minimo de gestion: datos abiertos y control verificable

Para que el Mercado de Economia Popular sea mas que una respuesta coyuntural, el municipio podria institucionalizar tres practicas simples.

Primero, una canasta estable de referencia (por ejemplo, 20 a 30 productos) con ficha tecnica: marca o tipo, gramaje, origen, y precio final. Segundo, una serie historica publica con actualizacion semanal o quincenal, para medir variaciones propias y compararlas con el IPC mensual del INDEC. Tercero, un mecanismo de reclamos y fiscalizacion en el punto de venta, con actas o reportes accesibles.

Nada de esto requiere grandes sistemas: requiere voluntad de ordenar la informacion. En un contexto donde diciembre de 2025 marco 2,8% mensual segun INDEC, y donde los meses de 1,5% a 1,9% no eliminaron la sensacion de fragilidad, la comunicacion incompleta es un costo adicional. La incertidumbre se paga en tiempo, en viajes de compra y en decisiones defensivas.

El relanzamiento en Moreno, tal como lo presenta Primer Plano Online, puede leerse como una politica de proximidad: llevar una referencia de precios a un territorio donde el margen del ingreso es estrecho. Pero su sostenibilidad va a depender de si se transforma en institucion y no en anuncio.

Si el mercado logra continuidad, datos comparables y reglas de actualizacion verificables, puede aportar algo valioso: un piso de previsibilidad para hogares que administran semana a semana. En definitiva, en economias con inflacion aun presente, la politica publica mas efectiva no siempre es la que promete “ganarle” a los precios, sino la que permite planificar sin sorpresas y con informacion que se pueda chequear.

Cronica Urbana