Lo que se sabe hasta ahora: Amanda Ungaro, exmodelo brasileña, dijo en una entrevista con O GLOBO que en junio de 2002 viajó de París a Nueva York en el avión privado de Jeffrey Epstein y que en la aeronave había “más o menos unas 30 chicas”; ella tenía 17 años en ese momento y hoy tiene 41, según La Nación. La declaración incluye detalles sobre Jean‑Luc Brunel, un agente presente en el vuelo, y la presencia de Ghislaine Maxwell, además de un episodio con un paquete que Ungaro identificó como droga.
Qué contó Amanda Ungaro
Para ubicarse: la entrevista fue publicada por O GLOBO y retomada por La Nación. Ungaro relata que entró al jet acompañada por su agente Jean‑Luc Brunel y que, durante el vuelo, notó a muchas chicas muy jóvenes —“más parecidas a estudiantes que a modelos”— algunas de entre 14 y 16 años, según su relato citado por La Nación. Cuenta que Brunel la presentó con Epstein y que Maxwell reaccionó con entusiasmo al saber que era brasileña. También recuerda un momento en que Brunel intentó que guardara un paquete en su bolso; ella creyó que era droga y se negó. Estos detalles provienen de la entrevista directa y de archivos judiciales citados en la nota.
¿Qué se sabe del círculo que acompañaba a Epstein?
Los nombres que aparecen en el relato coinciden con documentos públicos y archivos del Departamento de Justicia citados por La Nación: Jean‑Luc Brunel, identificado por investigaciones como reclutador, y Paolo Zampolli, cuyo nombre “aparece decenas de veces” en archivos del caso según la nota. Ghislaine Maxwell, socia de larga data de Epstein, fue condenada y cumple una pena de 20 años en Estados Unidos por delitos relacionados con tráfico sexual, un dato mencionado en la cobertura. Jeffrey Epstein fue hallado muerto en prisión en 2019 mientras esperaba juicio por cargos federales de trata sexual —fecha y contexto también consignados por La Nación—. Vemos que la nueva entrevista aporta testimonios personales que se suman al material documental ya público.
¿Qué implicaciones legales y periodísticas tiene esta declaración?
No hay nuevas imputaciones formales vinculadas a este relato públicas en el artículo; la pieza es una declaración testimonial publicada en medios. Desde la perspectiva judicial, testimonios como el de Ungaro pueden servir para reconstruir dinámicas de reclutamiento y movimiento de víctimas, pero requieren corroboración documental y pericial para procesos legales. Periodísticamente, la nota vuelve a poner en foco nombres, fechas y vínculos: el vuelo fue en 2002, las primeras denuncias públicas llegaron en 2005 y Epstein murió en 2019, lo que marca una línea temporal de difusión de las acusaciones. Adoptamos postura prudente: informamos los hechos consignados por O GLOBO y La Nación y evitamos especular sobre responsabilidades más allá de lo documentado.
¿Por qué esto puede interesar a un lector en Argentina?
Para un lector argentino, la historia expone cómo redes de poder y ámbitos como agencias de modelos y jets privados pueden conectar países —en este caso, Francia, Brasil y Estados Unidos— y cómo jóvenes vulnerables terminan en circuitos transnacionales. Ungaro es oriunda de Londrina, Paraná, y su relato sobre agentes que la llevaron a un avión privado ilustra mecanismos que las autoridades deben investigar para prevenir tráfico. Además, la nota subraya la importancia de los archivos públicos del Departamento de Justicia como fuente: nombres que “aparecen decenas de veces” en esos archivos, la condena de Maxwell por 20 años y la muerte de Epstein en 2019 son datos verificables. Observamos que, más allá del impacto mediático, la pieza obliga a repensar controles en sectores como el de modelos y viajes privados que cruzan fronteras.
Fuentes principales: entrevista a Amanda Ungaro publicada por O GLOBO y reproducida por La Nación; archivos divulgados por el Departamento de Justicia citados en la cobertura.