Encuentran en el Atlántico los restos del Tampa, el buque estadounidense que sufrió la mayor pérdida de vidas de Estados Unidos en combate naval durante la Primera Guerra Mundial. Según un comunicado de la U.S. Coast Guard y la cobertura de La Nación, la zona está frente a la costa de Cornwall y la profundidad supera los 300 pies (91 metros).

¿Qué se encontró y cómo se verificó?

Lo que se sabe hasta ahora: el equipo británico de buceo técnico llamado Gasperados localizó restos que, luego de tres años de búsqueda, fueron identificados como los del Tampa. Para ubicarse: la investigación comenzó en 2023 y combinó trabajo de campo con archivos históricos provistos por la Guardia Costera, según el comunicado oficial de la U.S. Coast Guard y la nota de La Nación. Entre los elementos usados en la verificación estuvieron el timón, la campana y accesorios de cubierta, que coincidieron con fotografías y registros de la embarcación.

La identificación incluyó datos técnicos y comparación de piezas estructurales. La U.S. Coast Guard consignó que la profundidad del hallazgo supera los 300 pies, equivalente a unos 91 metros, fuera del alcance de buceo recreativo y por ello se evalúa el uso de sistemas robóticos. La confirmación fue producto de la colaboración entre buzos civiles, historiadores y autoridades marítimas.

¿Qué se sabe del hundimiento y cuántas vidas se perdieron?

El Tampa fue alcanzado por un torpedo del submarino alemán UB-91 el 26 de septiembre de 1918, y se hundió en menos de tres minutos, según La Nación. El hundimiento produjo 131 víctimas: 111 integrantes de la Guardia Costera de Estados Unidos, cuatro miembros de la Marina de Estados Unidos, 11 marineros de la Royal Navy y cinco civiles británicos, de acuerdo con los registros citados por La Nación. Tras el ataque, las embarcaciones que acudieron al lugar solo encontraron restos dispersos y un único cuerpo; días después aparecieron dos cuerpos más en una playa galesa.

En contexto comparativo, esos 131 muertos constituyen la mayor pérdida de vidas en combate naval para Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, según la Guardia Costera. Documentos de servicio muestran además que el Tampa integraba un grupo de seis unidades enviadas en 1917 para proteger convoyes y que había completado 18 misiones de acompañamiento antes de no regresar.

¿Por qué interesa este hallazgo a un lector en Argentina?

En Argentina observamos varias dimensiones de interés. Primero, el hallazgo subraya cómo la memoria marítima en el Atlántico Norte sigue siendo objeto de arqueología subacuática y cooperación internacional, algo relevante para un país con 4.725 km de litoral cuyo patrimonio naval también enfrenta desafíos técnicos y legales. Segundo, la identificación con piezas físicas y archivos muestra la huella documental que comparten estados y organizaciones civiles: el trabajo empezó en 2023 y tomó tres años hasta la verificación final, un proceso que incluye tanto a entusiastas como a autoridades oficiales.

Además, la profundidad del sitio —91 metros según la U.S. Coast Guard— explica por qué las próximas etapas de estudio contemplan robótica y tecnologías autónomas, herramientas que vienen cambiando la arqueología marina en todo el mundo. Para Argentina, donde la investigación de naufragios y la protección del patrimonio costero son debates recurrentes, este caso sirve de ejemplo técnico y de política pública sobre cooperación entre grupos civiles y agencias estatales.

Qué sigue y por qué lo contamos con cautela

Las autoridades de la Guardia Costera informaron que evaluarán nuevas exploraciones con sistemas robóticos y tecnologías autónomas para estudiar el estado del naufragio. Observamos prudencia necesaria: los datos provienen de La Nación y del comunicado de la U.S. Coast Guard, y no hay, por ahora, conclusiones sobre responsabilidades que vayan más allá de los registros históricos.

En resumen, la localización del Tampa aporta evidencia material a un episodio oculto en el fondo del Atlántico y revive preguntas sobre memoria, tecnología y cooperación en la preservación de naufragios. Seguiremos la evolución de los trabajos y cualquier hallazgo adicional que las exploraciones robóticas puedan aportar.