Prestige Auto relanzará en la Argentina la marca Smart, especializada en autos eléctricos: traerá 300 unidades en el primer año y aspira a 450 en una segunda etapa, según Daniel Herrero durante el “Vans Day” del 27/5/2026. La venta comenzará entre julio (llegada de unidades) y agosto (comercialización), y el producto se exhibirá y se dará servicio en los concesionarios Mercedes-Benz, lo que minimiza inversión y riesgo operativo.

¿Qué trae Smart y por qué ahora?

Smart, hoy propiedad de la automotriz china Geely, vuelve al mercado local como una marca de eléctricos premium. Históricamente Smart vendió unas 1.600 unidades en la Argentina entre 2010 y 2019, según la nota. La marca no entra en el cupo oficial de 50.000 unidades para híbridos/eléctricos con FOB < u$s16.000 porque sus modelos superan ese umbral; aun así, Prestige quiere aprovechar el impulso de electrificación en autos premium. Traducido: no competirá por los cupos subsidiados, pero suma una oferta eléctrica ligada a una red de posventa ya establecida. El relanzamiento reduce el riesgo comercial porque los concesionarios Mercedes harán ventas y service, y Prestige podrá mostrar versiones Brabus, apuntando a clientes de segundo o tercer vehículo eléctrico en la casa.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

En números: el mercado automotor argentino creció 48% en 2025 y alcanzó 612.000 unidades (nota, 27/5/2026), con marcas importadas en un 15% del mercado y productos chinos en cerca del 13,5%. En ese contexto, 300 unidades de Smart representan menos del 0,05% del mercado total —una introducción modesta en volumen pero con valor simbólico en premium y electrificación. Para el comprador promedio esto no alterará precios del usado ni del 0km masivo, pero sí amplía alternativas para clientes de segmentos altos. Para los concesionarios significa mayor tráfico de clientes premium y una oferta eléctrica que puede generar demanda de repuestos y servicios especializados. El efecto en la balanza comercial será limitado por volumen, pero refuerza la presencia de marcas chinas en el mercado premium.

¿Qué significa para la industria local y para Prestige?

Prestige no llega como un actor cualquiera: asumió la operación de Mercedes-Benz en junio pasado y ya anunció inversiones y expansión productiva. Según la nota, invirtió u$s100 millones en celdas robóticas y mejoras de planta, u$s3,2 millones en stock de repuestos, y proyecta u$s400 millones para sumar un nuevo modelo local. La Sprinter pasó de 14.000 unidades previstas a 15.690 en 2025, con objetivo de superar 20.000 en 2026; las exportaciones crecieron a 12.000 versus 9.300, y las ventas domésticas de comerciales fueron 7.330 en 2025 contra 5.300 el año anterior. Además, la planta produjo 30% más con la misma gente, luego aumentó 20% la dotación y redujo el ausentismo del 11% a menos del 3%. Traducido para el comerciante: más producción y exportaciones pueden traer proveedores y economías de escala, pero dependerá de cómo se integren las cadenas de valor locales y de la continuidad de demanda internacional.

¿Qué riesgos y qué queda por ver?

El relanzamiento presenta oportunidades pero también incertidumbres. Riesgos claros: cambios en reglas de importación o tipos de cambio que encarezcan unidades importadas; limitaciones en el abastecimiento de componentes (la nota menciona restricciones de transmisiones desde Alemania que afectan producción); y competitividad de precio frente a cupos de u$s16.000 FOB. Además, cualquier acuerdo con fabricantes extranjeros debe ser transparente y proteger a proveedores locales y consumidores, algo que apoyamos: buscamos financiamiento y acuerdos condicionados a máxima transparencia, protecciones para pymes y consumidores y un ancla macro creíble. Lo que hay que monitorear: precios de lista, condiciones de garantía y repuestos (Prestige ya destinó u$s3,2M a stock), y la posible producción local futura si se concreta la homologación para exportar a EEUU y África en 2027.