Las reservas brutas del Banco Central cerraron en US$45.907 millones, pero la posición neta —la medida que descuenta vencimientos de corto plazo— volvió a dar negativa en alrededor de US$2.200 millones, según el informe publicado por La Nación y los datos oficiales del BCRA.
¿Qué pasó con las reservas?
En números: el BCRA informó tenencias totales por US$45.907 millones y, según el seguimiento de mercado citado por La Nación, recuperó US$1.426 millones entre ayer y hoy tras tocar un piso de US$44.485 millones el viernes. Además la entidad declaró haber comprado unos US$140 millones en las últimas dos ruedas (incluyendo US$69 millones hoy). En lo que va del año las compras en el mercado de cambios suman cerca de US$7.300 millones, de acuerdo a la misma cobertura periodística y a los balances del BCRA. Para ponerlo en contexto: en abril el promedio diario de compras fue de US$138 millones, mientras que en los dos primeros días de mayo ese promedio cayó a US$70 millones. Estos números muestran que la acumulación por flujo está en marcha, pero con volatilidad entre jornadas.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Traducido: las reservas brutas fuertes ayudan a reducir la presión cambiaria y pueden bajar la volatilidad del dólar, pero si las reservas netas siguen negativas el mercado seguirá desconfiando. Según La Nación, la caída del tipo de cambio del 5% en el período en que se compraron US$7.300 millones sugiere que las compras no trasladan totalmente confianza externa. Para tu bolsillo: una mejora en reservas brutas puede moderar saltos abruptos del dólar que encarecen los precios del súper y las cuotas, pero si el BCRA necesita volver a vender divisas para pagar vencimientos la calma es frágil. Los inversores externos también miran el riesgo país y la capacidad de refinanciar deuda; mientras esos factores no mejoren, el apalancamiento externo seguirá limitando la transmisión de reservas a menor riesgo país.
¿Por qué las reservas netas siguen negativas?
La diferencia entre brutas y netas responde a pasivos que vencen en menos de un año. La medida de mercado que incluye esos vencimientos ubica la posición neta en torno a -US$2.200 millones, tras haber estado levemente positiva a fines de abril (US$154 millones) cuando al Tesoro ingresaron US$850 millones por licitaciones de Bonar AO27 y AO28, según el seguimiento de Federico Machado de Economa Open citado por La Nación. Además, el cálculo que pide el FMI es más conservador: descuenta desembolsos del programa y evalúa precios constantes, y para esa medición la posición heredada de la administración anterior seguiría estando negativa en alrededor de US$12.000 millones. En la práctica eso significa que, aunque el BCRA compre divisas hoy, gran parte de lo que entra puede verse consumido por vencimientos o por ventas al Tesoro para atender servicios de deuda.
Qué conviene hacer ahora: prioridades y riesgos
Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y exigimos transparencia sobre montos y usos. Primero, el BCRA y el Tesoro deben publicar en forma clara el calendario de ventas internas y externas y la composición de los pasivos de corto plazo; transparencia reduce incertidumbre. Segundo, es necesario coordinar refinanciamiento externo cuando sea posible para aliviar vencimientos de 2026-2027, porque el margen de maniobra será estrecho si persisten ventas para atender deuda, como ocurrió en enero. Tercero, mientras se consolida la posición, pedimos políticas de crédito dirigidas y protección del empleo: la acumulación de reservas no puede ser a costa de ajuste brusco que cierre empresas o aumente la pobreza. En números: al BCRA le faltan alrededor de US$9.700 millones para alcanzar la máxima meta planteada en su programa anual, y cerrar esa brecha requerirá ritmo sostenido de compras y menos presión por vencimientos, o alternativas de financiamiento externo confiable.