La suba del Brent puede agregar cerca de US$100 millones anuales por cada dólar adicional al saldo exportador y proyecta exportaciones de petróleo de US$13.000–14.000 millones para 2026, según el análisis de Julián Rojo publicado en LA NACIÓN (05/04/2026).

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

En números: por cada US$1 que sube el precio del barril Brent, Rojo estima un saldo exportador adicional de US$100 millones por año (LA NACIÓN, 05/04/2026). Ese impacto tiene dos caras. La positiva es que Vaca Muerta y la mayor producción empujan exportaciones y divisas; la negativa es el efecto sobre costos internos: combustibles más caros, mayor costo del gasoil para la cosecha y presión sobre la generación eléctrica por importación de GNL en invierno (LA NACIÓN, 05/04/2026). La Agencia de Energía de Estados Unidos proyecta precios alrededor de US$90 el barril para 2026, citado por Rojo, lo que ubica a los precios por encima del promedio reciente y hace más relevante la dimensión de ingresos por exportaciones (LA NACIÓN, 05/04/2026). Importante: las decisiones de inversión miran precios promedio de largo plazo, no picos temporales, por lo que un alza puntual mejora resultados pero no garantiza nueva inversión inmediata.

¿Qué significa esto para tu bolsillo y para los comercios?

La vía más directa es por los combustibles. Rojo advierte que la suba en surtidores ya se nota y puede haber más ajustes, lo que se traduce en mayor costo de transporte y logística para comercios y supermercados, y presión adicional en los índices inflacionarios mensuales (LA NACIÓN, 05/04/2026). En términos de tarifas y subsidios, el experto señala coberturas promedio en electricidad entre 75% y 80% y una cobertura en gas cercana al 90% cuando se aplicen umbrales invernales, lo que condiciona cuánto absorberá el Estado y cuánto se trasladará a tarifas (LA NACIÓN, 05/04/2026). Para una familia significa menos margen en el presupuesto: mayor gasto en nafta o gasoil y costo de servicios que puede subir si el Fondo de subsidios se tensa. Para el comerciante, suben costos de reposición y logística; los márgenes sufren si no se trasladan precios.

Riesgos, empleo y reservas: qué hay que mirar ahora

Un dato clave desde la oferta: la expansión de hidrocarburos crea pocos puestos directos en la extracción; el empleo neto a nivel nacional es limitado y concentra ganancias en regiones específicas como Vaca Muerta (LA NACIÓN, 05/04/2026). Además, hubo un alivio para el sector y el Estado tras resolver el pasivo por el juicio a YPF por US$16.000 millones, que era un costo de oportunidad y riesgo soberano (LA NACIÓN, 05/04/2026). Esa mejora fiscal potencial no debe traducirse automáticamente en gasto corriente. Recomendamos: 1) acumular reservas con parte de los ingresos adicionales por exportaciones, 2) transparencia sobre cómo se usan esas divisas y 3) medidas que protejan empleo formal en los sectores que enfrentan aumentos de costos. También hay que asegurar que no se interrumpa la normalización tarifaria: ajustar subsidios focalizados para evitar tanto la exclusión como la inclusión indebida, como señala Rojo.

En síntesis, la subida del Brent es una oportunidad para generar divisas adicionales pero viene acompañada de costos reales en precios domésticos y en cuenta energética. Lo sensato es usar ese viento a favor para reforzar reservas y disciplina fiscal, mantener transparencia en el uso de divisas y aplicar medidas que alivien el impacto sobre el salario y el empleo formal, en vez de diluir el beneficio en gasto corriente poco productivo.