Remodelar un baño promedio en mayo de 2026 cuesta $8.276.934; una cocina integral sale $9.236.696,82, según el relevamiento de Reporte Inmobiliario.

¿Cuánto cuestan las obras y cómo se mide ese precio?

El informe de Reporte Inmobiliario calcula una refacción integral de baño (3,75 m²) en $8.276.934 y de cocina (5,6 m²) en $9.236.696,82; el total para ambos ambientes alcanza $17.513.630, equivalente a aproximadamente US$11.793 según la cotización del dólar blue de inicios de febrero, cuando se hizo el relevamiento (Reporte Inmobiliario). En términos interanuales los costos en pesos crecieron 17,65% para el baño y 15,83% para la cocina (enero 2025 vs. enero 2026, Reporte Inmobiliario). Sin embargo, medidos en dólares ambos rubros bajaron: baño −3,34% y cocina −4,83% en el mismo lapso, por la interacción entre precios domésticos y la evolución del tipo de cambio. El Índice de Costo de la Construcción del INDEC marcó un aumento de 2% en marzo respecto de febrero y acumula 6,5% en lo que va del año (INDEC). Por su parte, Zonaprop reportó que el costo de construcción medido en dólares subió 3,9% en abril y 13,6% en lo que va de 2026 (Zonaprop).

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en el comerciante?

Traducido: si pagás la obra en pesos, el impacto es una suba real relevante en el último año: 17,65% en el baño y 15,83% en la cocina (Reporte Inmobiliario). Para un hogar que ahorra en pesos, eso reduce poder de compra si los ingresos no se actualizan en la misma magnitud. Para el comerciante o el contratista la situación es doble: por un lado la demanda puede estancarse si las familias postergan obras; por otro, los costos corrientes (sueldos, materiales locales) siguen subiendo. Según Germán Gómez Picasso (Reporte Inmobiliario), aproximadamente la mitad del costo por metro cuadrado es mano de obra, y del resto un 70% son materiales pesados de producción local o de difícil importación. Eso explica por qué recurrir a importaciones no baja mucho el precio final: la mayor parte del costo es local. Para quien planifica una refacción, contratar profesional reduce riesgos de sobrecosto y evita decisiones que encarecen la obra sin mejorar su resultado.

¿Por qué no alivian los precios pese a cierta mejora en dólares?

La aparente calma en dólares es en parte contable: mientras los precios en pesos crecieron en términos interanuales, la depreciación o la variación del tipo de cambio al momento del relevamiento hacen que la conversión muestre caídas en dólares. Pero los costos reales de construcción siguen firmes en pesos: el INDEC registra subas mensuales y Zonaprop muestra aumentos medidos en dólares durante 2026 (INDEC; Zonaprop). Además, la estructura del costo —alto peso de la mano de obra y de insumos locales— limita el beneficio de bajar aranceles o traer materiales del exterior. El sector con potencial para bajar costos es el de construcciones industrializadas: procesos estandarizados y mayor uso de insumos importados permiten escala y reducción de precio, pero demandan inversión, financiamiento y cadenas productivas distintas a la construcción tradicional (Reporte Inmobiliario).

Qué conviene hacer ahora y qué deberían hacer las políticas públicas

Para el hogar: los especialistas consultados dicen “mejor hoy que mañana” por la dinámica de costos y la posibilidad de que los materiales y la mano de obra sigan subiendo en pesos (Reporte Inmobiliario). Pero no todos pueden pagar al contado; ahí entra el rol del crédito. Desde nuestra perspectiva apoyamos la acumulación de reservas por flujo y transparencia, y exigimos crédito y protección del empleo mientras se modera la volatilidad de precios. En la práctica, eso significa promover líneas de crédito hipotecario o de refacción accesibles, con tasas claras y orientación a contratistas registrados, para sostener la demanda y proteger los puestos formales de trabajo —recordemos que la mano de obra explica cerca del 50% del costo—. Además, pedir transparencia en precios de materiales y en los relevamientos del INDEC y de informes privados ayuda a planificar mejor. Si el Estado acompaña con crédito focalizado y condiciones para la producción industrializada, se protege empleo y se genera oferta más eficiente sin recurrir a recetas mágicas.

Franco Pellegrini