Si hoy pasás por avenida San Martín en Belén de Escobar, vas a ver una torre de hormigón de 14 pisos con losas abiertas, columnas expuestas y un pozo con agua en la base: la municipalidad pidió su demolición por posible riesgo estructural (según LA NACION). Lo que se discute ya no es un atraso de obra sino una estructura que, por el contacto prolongado con agua y la intemperie, podría presentar fallas. La medida llegó después de informes técnicos municipales y pericias que alertaron sobre debilitamiento de cimentaciones y muros.
¿Por qué piden demoler y qué dicen los peritos?
La obra del emprendimiento “Floreal del Sol” fue presentada entre 2010 y 2011 y, según la nota consultada, se paralizó definitivamente en 2015; es decir, lleva 11 años sin reactivarse (LA NACION). El edificio que hoy reclama la demolición tiene 14 pisos visibles y formaba parte de un proyecto mayor que incluía seis torres y un hotel con 168 habitaciones (LA NACION). Según la Municipalidad de Escobar, los informes de la Secretaría de Planificación e Infraestructura y peritos judiciales señalan que la estructura quedó a la intemperie, con muros de contención incompletos y materiales expuestos; uno de los ingenieros incluso recomendó la demolición preventiva para mitigar riesgos. La acción judicial fue radicada en el Juzgado Civil y Comercial Nº4 de Zárate-Campana, y la comuna sostiene que agotó la vía administrativa antes de ingresar por la vía civil.
¿Es peligroso para quienes viven y trabajan en la zona?
Los vecinos y comerciantes son quienes conviven a diario con la estructura y describen problemas concretos: alambrado perimetral deteriorado, intrusiones frecuentes y acumulación de agua en la base, que según testimonios locales forma “un pozo gigante” que podría afectar cimientos (LA NACION). Además de la amenaza estructural, estos predios abandonados generan riesgos asociados a inseguridad: accesos fáciles, acumulación de escombros y materiales sueltos que pueden volarse con viento. Desde la lente de género, esos lugares multiplican la sensación de vulnerabilidad para mujeres y personas que circulan de noche, por la posibilidad de encuentros inesperados y la falta de iluminación adecuada. Las medidas preventivas previas —cercos, desmalezado y cartelería— resultan insuficientes cuando el perímetro está roto y no hay presencia permanente de control.
¿Qué alternativas hay y qué pueden hacer los vecinos hoy?
La Municipalidad aclaró que, por el embargo y la causa penal que involucra a la titular Doro Florida SA, no puede intervenir directamente en tareas de reactivación del proyecto; su objetivo es mitigar riesgos y pedir autorización judicial para acciones que incluyan la demolición (LA NACION). En tanto, son más de 240 los inversores damnificados y, según la investigación periodística, los aportes rondaron los US$5.000.000 (LA NACION). Mientras la Justicia define el destino del predio, las alternativas concretas para hoy son reforzar el cerramiento, aumentar la señalización, coordinar patrullaje municipal y denunciar intrusiones a Defensa Civil y a la comisaría local. Los vecinos pueden exigir a la comuna información pública sobre los informes técnicos y las actuaciones judiciales; la transparencia en plazos y responsabilidades es clave para no dejar la seguridad en la indefinición.
Si vas a salir: evitá circular pegado al perímetro afectado, reportá cualquier ingreso al 911 o al teléfono de la Municipalidad de Escobar, y reclamá vía Defensa del Consumidor si sufriste pérdida por el proyecto. El reclamo municipal por demolición prioriza la seguridad pública; lo que falta ahora es que la Justicia habilite las obras o las medidas concretas y que haya claridad sobre el destino del terreno y la reparación a los damnificados.
Luciana Bianco