Se preparan nuevas imputaciones y detenciones en la causa por el femicidio de Agostina Vega tras la detención de Osvaldo Fasseta, acusado provisoriamente de encubrimiento agravado, según fuentes judiciales citadas por LA NACION.
¿Qué pasó con Agostina Vega?
El hecho se produjo cuando la adolescente de 14 años desapareció el sábado 23 de mayo a las 22:30 tras tomar un remis frente a su casa en barrio General Mosconi, de acuerdo con LA NACION. El remiserio relató que el viaje se extendió unas 50 cuadras hasta barrio Cofico, donde vivía Claudio Barrelier, sindicado como homicida en la causa. La menor estuvo desaparecida alrededor de una semana antes de que se confirmara su muerte, dijeron fuentes de la investigación a ese diario. Estos datos básicos —edad (14 años), fecha (23/5) y recorrido (50 cuadras)— son el punto de partida para reconstruir la cronología que ahora complejiza la aparición de nuevos imputados y testimonios.
¿Qué investiga la fiscalía y qué pueden imputarles a los detenidos?
La fiscalía a cargo de Raúl Garzón entiende que Fasseta pudo haber tenido un rol posterior al homicidio y lo imputó provisoriamente por encubrimiento agravado en contexto de violencia de género, según LA NACION. El nuevo detenido, según fuentes, acompañó a Melisa Heredia —la madre de la víctima— a radicar la denuncia por la desaparición; la hipótesis de los detectives es que hubo maniobras para desviar la pesquisa y ganar tiempo. Los mensajes recibidos por la madre, entre ellos “Quedate tranquila que Agostina está bien, está dormida”, y audios que fueron reconocidos por la abuela, motivaron peritajes tecnológicos ordenados por la fiscalía para determinar origen geográfico y trayectos digitales, según la misma fuente. La detención de Fasseta se produjo 12 días después de la desaparición (23 de mayo a 4 de junio), lo que marca un avance procesal tangible en la investigación.
¿Qué pruebas tecnológicas hay y qué dicen?
La fiscalía ordenó peritajes tecnológicos sobre mensajes y audios que circularon durante la búsqueda. Según LA NACION, los informes preliminares sitúan el origen de esos mensajes en la “zona geográfica” donde vivía Claudio Barrelier. Además, la abuela de la víctima habría reconocido la voz de Fasseta en algunos audios. En paralelo, los investigadores reconstruyen la logística: el cuerpo fue trasladado en un Ford Ka prestado por la expareja de Barrelier, Soledad Andreani, y los registros telefónicos y de geolocalización serán cruzados con cámaras y testimonios. Cada uno de esos cruces —peritajes tecnológicos, reconocimiento de voz y registro vehicular— conforma pruebas circunstanciales que la fiscalía debe transformar en elementos suficientes para sostener imputaciones formales y pedidos de detención.
Impacto territorial y procesal: qué puede pasar ahora
La causa, que incluye a Barrelier como sindicado femicida, suma ahora un detenido por encubrimiento y la posibilidad de nuevas imputaciones contra allegados, según fuentes citadas por LA NACION. Procesalmente, la fiscalía puede pedir medidas cautelares (prisión preventiva, embargo, allanamientos) si los peritajes confirman la participación o el encubrimiento; cada decisión deberá fundarse en pruebas técnicas para resistir controles judiciales. Territorialmente, el hecho ocurrió entre General Mosconi y Cofico, dos sectores de la ciudad de Córdoba con antecedentes mediáticos en causas complejas, lo que obliga a coordinar policía y fiscalía para preservar la cadena de custodia. Desde la perspectiva editorial, evitamos especular sobre móviles: publicamos hechos verificados y recordamos que la imputación no equivale a condena. Mantendremos la línea de priorizar la precisión procesal y la protección de las partes mientras la investigación avanza, conforme a nuestra postura previa.