La recaudación tributaria de mayo alcanzó $21.513.588 millones, un aumento nominal de 35,6% y una suba real de 1,7% interanual que puso fin a nueve meses consecutivos de caída, según informó ARCA y fue reportado por La Nación. Este dato puntual representa un alivio relativo para las arcas públicas, pero detrás del número hay composiciones contradictorias: subas concentradas en determinados impuestos y caídas marcadas en los vinculados a la actividad económica y al comercio exterior.
¿Qué significa esto para tu bolsillo?
Lo que vemos para el ciudadano es mixto. Por un lado, impuestos que pagan empresas y patrimonios impulsaron la recaudación: Bienes Personales aumentó 46,6% real y Ganancias subió 26% real, según el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf). Por otro lado, los tributos que reflejan el consumo y la actividad están en retroceso; el IVA neto de devoluciones y reintegros cayó 8,1% real y los aportes y contribuciones patronales bajaron 4,6% real respecto a mayo de 2025, según Iaraf. Estos descensos sugieren que el consumo y el empleo formal siguen sin recuperar dinamismo pleno, una mala señal para salarios y para el poder de compra. Además, la medición real depende de la inflación: Iaraf trabaja con una supuesta inflación mensual de mayo de 2,3% y el INDEC publicará el IPC el 11 de junio.
¿Por qué subió la recaudación en mayo?
El repunte no fue homogéneo. ARCA y el Iaraf señalan que el principal motor fue la mayor determinación de Ganancias y el efecto de la Ley 27.799 que incentivó presentaciones en el mes de vencimiento, además de un salto en Bienes Personales. El impuesto a los combustibles también contribuyó, con un crecimiento real de 6,9% en mayo (Iaraf). En contraste, derechos de exportación cayeron 38,8% real interanual por la reducción de alícuotas en soja, trigo y maíz, y derechos de importación retrocedieron 21,1% real por la menor cantidad física importada, según ARCA (vía La Nación) y Iaraf. Traducido: aumentaron ingresos ligados a bases tributarias puntuales y ajustes fiscales, mientras que la actividad económica subyacente mostró señales débiles.
¿Es sostenible el repunte?
Aquí aparecen los signos de interrogación. En el acumulado enero-mayo la recaudación se mantiene con una caída real de 4,9% interanual; si se excluyen los tributos de comercio exterior la baja sería 3,5% (Iaraf). Eso indica que el resultado de mayo puede ser en parte coyuntural: incentivos fiscales, bases bajas de comparación y cambios de alícuotas produjeron un efecto de una sola vez. Además, la debilidad persistente del IVA y de los aportes muestra menos dinamismo doméstico. Para que la recaudación crezca sostenidamente se necesitan dos condiciones: recuperación de la demanda interna y señales de política fiscal y monetaria creíbles que reduzcan la incertidumbre y el drenaje de reservas. En ese sentido, apoyamos la máxima transparencia en la medición del IPC y un ancla macro creíble para proteger a pymes, consumidores y la autonomía económica de las familias.
¿Qué deben mirar los comerciantes y el Estado ahora?
Los comerciantes verán confirmación de lo que vienen sintiendo en la caja: ventas contenidas reflejadas en el IVA y en contribuciones. Para las pymes la recomendación es prudencia en el manejo de stock y liquidez ante una demanda todavía floja. El Estado, por su parte, no debería fagocitar el repunte con medidas temporales; necesita explicar claramente la composición de los ingresos y articular medidas estructurales para ampliar la base tributaria sin ahogar el consumo. Con la recaudación acumulada en -4,9% real y fuertes caídas en derechos de exportación (-37,8% real) e impuestos internos (-17,8% real) según Iaraf, la búsqueda de financiamiento debe ser responsable y transparente. Sin ancla macro creíble cualquier mejora puede diluirse con rapidez.
En números: recaudación total $21.513.588 millones en mayo (ARCA/La Nación), Bienes Personales +46,6% real y Ganancias +26% real (Iaraf), IVA neto -8,1% real en mayo (Iaraf). Seguimos exigiendo claridad en los datos y políticas que prioricen la estabilidad para pymes, consumidores y la recuperación del empleo formal.
Franco Pellegrini