Entre enero de 2024 y marzo de 2026 las empresas argentinas emitieron cerca de u$s 29.000 millones en obligaciones negociables denominadas en dólares, generando lo que el informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP) describe como un ‘nuevo carry trade corporativo’ (según News/IPyPP). Vemos una combinación de dólares disponibles por el régimen de regularización, rendimientos en dólares relativamente atractivos y un mercado local dispuesto a comprar activos dolarizados. El dato clave: las ON ofrecieron rendimientos del orden del 7–8% anual en dólares, según el IPyPP.
¿Qué explica estos números?
El informe del IPyPP identifica tres factores centrales. Primero, la inyección de divisas por el blanqueo ingresó al sistema a través de Cuentas Especiales de Regularización, y una porción de esos dólares buscó rendimiento dentro del mercado local (IPyPP). Segundo, las condiciones cambiarias y un atraso relativo del tipo de cambio hicieron más conveniente para algunas empresas endeudarse en dólares. Tercero, la concentración es elevada: las diez compañías con mayores colocaciones explicaron dos tercios del total emitido; YPF representó el 17% del volumen, y el sector petróleo y gas concentraba algo más del 54% del endeudamiento financiero externo a fines de 2025, según el IPyPP. Es decir, no fue un fenómeno diversificado: grandes jugadores y sectores ganadores se llevaron la mayor parte del financiamiento.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
En lo inmediato, el flujo benefició la dolarización de carteras y la profundidad del mercado corporativo en moneda dura. Las empresas analizadas aumentaron sus activos financieros de aproximadamente u$s5.400 millones en 2023 a u$s7.700 millones en 2025, según el IPyPP. En paralelo, un panel de once empresas incrementó su stock de deuda financiera en casi u$s13.000 millones entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025 (IPyPP). La inversión productiva, sin embargo, creció de 16,29 billones de pesos en 2023 a 17,36 billones en 2025, un salto mucho menor que el del endeudamiento y de las tenencias financieras (IPyPP). Para el bolsillo y para las pymes proveedoras esto significa condiciones más favorables para grandes empresas pero riesgos mayores de concentración y de rollover: si cambia el contexto internacional o local, esos pasivos en dólares pueden presionar a la cadena de pagos y al tipo de cambio.
¿Qué deberíamos exigir a empresas y reguladores?
No cuestionamos el acceso al financiamiento, sino su transparencia y uso. Apoyamos la búsqueda responsable de financiamiento y la máxima transparencia en emisiones corporativas, con protecciones para pymes y consumidores y un ancla macro creíble. Concretamente: publicar un registro público de emisiones y destinos de fondos, exigir reportes trimestrales sobre uso de los recursos (refinanciación vs inversión productiva) y reforzar la supervisión de la CNV y del BCRA sobre mismatches en moneda extranjera. El Congreso y los reguladores deben exigir que la financiación no se use principalmente para acumular liquidez o comprar activos existentes sin mejoras de capacidad, y valorar incentivos fiscales temporales para inversión real. La claridad y la información son la primera línea de defensa: sin datos públicos y verificables, el carry trade corporativo puede dejar ganadores, pero también riesgos sistémicos. Para avanzar en transparencia conviene aprovechar iniciativas institucionales recientes y exigir reglas claras en el uso de los dólares ingresados por regularizaciones (ver, por ejemplo, el proyecto de ley de lobby y transparencia que envió el Gobierno al Congreso: https://prensalibreonline.com.ar/politica/el-gobierno-envio-al-congreso-un-proyecto-de-ley-de-lobby-co-2026-05-29).