La morosidad del sistema financiero argentino está en aumento: la cartera del sector privado llegó al 5,5% en diciembre de 2025 y los préstamos a hogares habrían subido al 10,6% en enero, según Moody’s y la consultora 1816. El diagnóstico combina un crecimiento rápido del crédito durante 2025 con ingresos reales deprimidos y tasas elevadas que encarecieron las cuotas. Moody’s proyecta que el deterioro seguirá en los próximos meses y se estabilizaría hacia mediados de 2026.
El diagnóstico en números
La advertencia de Moody’s viene con cifras claras. La morosidad del sector privado fue 5,5% en diciembre de 2025, el nivel más alto desde 2021, y la mora en créditos a familias alcanzó 9,3% en ese mismo corte, mientras que la consultora 1816 estima 10,6% en enero, acumulando 15 meses consecutivos de suba. Los cargos por incobrabilidad llegaron a 3,4% del activo neto a fines de 2025, según Moody’s, una señal de que las pérdidas ya impactan resultados. En el segmento no bancario la irregularidad es aún mayor: EcoGo reporta 23,9% en enero. Para ponerlo en contexto, las mediciones muestran que el crecimiento del crédito amplió la base hacia prestatarios de mayor riesgo durante 2025.
¿Qué está pasando con hogares y empresas?
Detrás de los números hay cuatro fuerzas que explican la suba de la mora. Primero, las tasas reales altas encarecieron el financiamiento y elevaron las cuotas. Segundo, la caída de ingresos reales y el aumento de la relación deuda-salarios redujeron la capacidad de pago. Tercero, con menor inflación que en años recientes las cuotas dejaron de licuarse y el peso real de la deuda creció. Cuarto, el crédito creció hacia segmentos más vulnerables, lo que explica la diferencia entre la mora bancaria tradicional y la de fintechs y tarjetas. De acuerdo a Moody’s y 1816, estos factores combinados explican por qué la mora en hogares viene subiendo sin pausa desde hace más de un año.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
El deterioro ya presiona la rentabilidad y obliga a ajustes en la banca. Moody’s señala que las previsiones cubren el 93,7% de la cartera irregular, lo que da capacidad de absorción, pero los cargos por incobrabilidad del 3,4% del activo neto a fines de 2025 muestran el costo presente. Los depósitos explican 64,8% del financiamiento del sistema, según el reporte, pero 85,1% de esos depósitos son de muy corto plazo, lo que complica fondear créditos a plazos largos y aumenta la sensibilidad a retiradas. En el negocio no bancario el riesgo es mayor: EcoGo ubica la irregularidad en 23,9% en enero, casi cuatro veces la del sistema tradicional. Para los bancos, sostener crecimiento del crédito sin erosionar capital será el desafío inmediato.
¿Qué puede pasar y qué conviene hacer?
Moody’s pone un foco relevante sobre una política concreta: la flexibilización de créditos en dólares hacia sectores que no generan divisas. Hoy esos préstamos representaban apenas 1,6% del crédito en moneda extranjera a fines de 2025, pero su expansión aumentaría descalces de moneda y la exposición a shocks cambiarios. Traducido: prestar en dólares a quien gana en pesos convierte una devaluación en un salto de mora. La recomendación práctica es coordinar regulación macroprudencial con una política macro más estable. Nosotros apoyamos la acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble para reducir la fragilidad externa y evitar que episodios temporales de demanda externa se traduzcan en riesgos sistémicos. Para el comerciante y la familia, esto significa menos probabilidades de que un salto cambiario se transforme en cuotas impagables y en cierres de negocios.
Franco Pellegrini