Una de cada ocho empresas (12,5%) registró demoras mayores a 90 días en enero de 2026, según la Gerencia de Estudios Económicos de Banco Provincia. Este dato resume el cambio: la mora empresaria, medida sobre la cartera total, saltó del 0,7% a fines de 2024 al 2,5% en diciembre de 2025, y para enero se estima en 2,6% (Banco Provincia). Traducido: el problema ya no es solo micro; llega a muchos balances, sobre todo de las empresas más pequeñas.
¿Cómo impacta esto en las pymes y en tu bolsillo?
En números: si se analiza por cantidad de firmas, el 12,5% equivale a unas 35.000 compañías con demoras mayores a 90 días (Banco Provincia). Pero el mapa del riesgo es inequitativo: el 1% de las empresas concentra el 75% del total prestado —es decir, 2.800 créditos sobre un universo de 281.700 (Banco Provincia). Las prácticas de crédito favorecen a las grandes firmas; las pymes, en cambio, enfrentan moras mucho más altas. En la franja de créditos pequeños (hasta $45 millones) la irregularidad promedio llega al 10% y afecta al 13,5% de las firmas (Banco Provincia). Para un comerciante o un salario familiar, esto se traduce en mayor dificultad para renovar crédito, mayores condiciones de garantía y, eventualmente, recortes de empleo si la cadena de pagos se tensiona.
¿Qué sectores están más afectados?
No todos los rubros sufren igual. Hoteles y restaurantes muestran la mayor tasa: 17,2% de mora en enero de 2026 (Banco Provincia), un salto de 4,9 puntos interanuales. Textil y calzado alcanzan 12,6%, pesca 12,7% y alimentos y bebidas 10,6% (Banco Provincia). En contraste, el agro presenta una mora relativamente menor, 5,7% (Banco Provincia), aunque en alza. Llama la atención el caso de petróleo y minería: pasó de 6,9% a 11,2% en enero (Banco Provincia), lo que indica que mayor actividad no siempre alcanza para contener morosidad. Para los trabajadores y proveedores que dependen de esos sectores, la lectura es clara: la recuperación de volumen no está distribuyéndose de manera homogénea ni alivia automáticamente tensiones financieras.
¿Qué está haciendo el Gobierno y alcanza?
El oficialismo busca reactivar el crédito volcando dólares del colchón al sistema financiero para fondear inversiones y respaldar préstamos. En paralelo, se observa una baja de tasas: las tasas overnight vienen alrededor del piso de 20% que fija el BCRA desde hace más de tres semanas, y la curva de rendimientos está en niveles mínimos desde diciembre, según el análisis de 1816. Eso ayuda a aliviar costos financieros, pero no es suficiente por sí solo. Si bien la mora agregada (2,5% en diciembre 2025) aún luce baja en términos relativos, la expansión de la irregularidad entre 60 y 90 días eleva la proporción de empresas con demoras al 16,5% (Banco Provincia). La conclusión es doble: bajar tasas facilita la vida de las empresas con acceso a mercado; las pymes que ya están en tensión necesitan medidas dirigidas.
Qué medidas son razonables desde la lente del comerciante y del dato
Las políticas deben moverse en dos planos: micro y macro. En lo micro, proponemos líneas de reestructuración selectiva, garantía pública para créditos de capital de trabajo y programas de asistencia para sectores con mora alta (hotelería, textil). En lo macro, mantenemos la postura de apoyo a la acumulación de reservas por flujo y a un ancla macro creíble: sin esa base, la baja de tasas corre el riesgo de crear incentivos a financiarse en condiciones insostenibles o de alimentar episodios devaluatorios que vuelvan a empeorar la situación crediticia. Recordemos que la concentración del crédito (1% con 75% del stock) reduce el riesgo sistémico inmediato, pero expone a miles de pymes. Por eso vemos necesario combinar medidas de alivio con señales de solidez externa y política monetaria coherente.
Para cerrar: esta ola de morosidad no es una tormenta localizada; es un síntoma de fragilidades en el acceso al crédito para las pymes. Actuar con instrumentos orientados al corto plazo sin dar una señal macroeconómica creíble sería un parche. Apoyamos soluciones que protejan hogares y comercios, pero insistimos en que éstas deben ir acompañadas por acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble para evitar que el alivio temporal se transforme en un problema mayor.