El precio medio de publicación de departamentos subió 0,2% en marzo y se ubicó en US$2459/m², mientras que en febrero se registraron 3567 operaciones inmobiliarias en la Ciudad de Buenos Aires, un 16,9% menos que en el mismo mes de 2025; la participación de las hipotecas fue 16,6% (592 operaciones). Estos números provienen del relevamiento consignado por La Nación y del informe de Zonaprop. Traducido: menos demanda registrada y crédito hipotecario en retroceso coinciden con una desaceleración clara de la suba de precios respecto a 2025.

¿Qué pasó con los precios y las operaciones?

Vemos un freno en la dinámica que dominó 2023-2025. Según Zonaprop, el primer trimestre de 2026 acumula un aumento de apenas 0,4% para departamentos, frente al 3,1% del mismo período de 2025; en marzo la suba mensual fue 0,2% y el precio actual está 12,2% por debajo del máximo histórico. En CABA las casas tuvieron un comportamiento similar: precio medio de US$1820/m² en marzo, con el primer trimestre acumulando -0,3% versus +1,9% en 2025. El mercado muestra heterogeneidad: los departamentos “en pozo” lideran la suba interanual, mientras que barrios premium mantienen los valores más altos (Palermo US$3256/m²; Belgrano US$2978/m²; Recoleta US$2399/m²). Además, la cantidad de barrios con subas mensuales retrocedió a 54% en marzo, desde 90% en junio de 2024 (fuente: Zonaprop/La Nación).

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en los comerciantes?

Para quien piensa en comprar con ahorro o hipoteca, la noticia es doble. Por un lado, la desaceleración moderó aumentos nominales: un monoambiente promedio (40 m²) ronda US$108.000 y un dos ambientes (50 m²) US$130.000, según el mismo relevamiento. Por otro, el crédito se contrajo: las hipotecas explicaron solo 16,6% de las operaciones en febrero, 38,6% menos que un año atrás, lo que reduce la base de demanda financiable. Para el comerciante del rubro construcción, industrias proveedoras y contratistas esto significa menos obras nuevas y presiones sobre los márgenes; el volumen de departamentos retasados a la baja se mantiene en 25% del total y el descuento promedio llega a 5,9%, señal de negociación entre oferta y demanda. En términos de salario y empleo formal, una caída de la actividad inmobiliaria y de la obra pública/privada pega en la cadena: menos ingresos para empleos formales vinculados a la construcción y a servicios asociados.

¿Es una tendencia sostenible o solo un respiro para la inflación de activos?

No es inmediato saber si esto deviene en caída sostenida o en simple corrección. Algunas señales sugieren una normalización —menos barrios con subas mensuales y precios aún 12,2% por debajo del pico—, pero la persistencia del fenómeno depende de la reconstrucción del crédito y del marco macro. Sin crédito acceso limitado, la demanda no vuelve; y sin una ancla macro creíble y acumulación de reservas por flujo, la fragilidad externa seguirá encareciendo el financiamiento y la tasa real. Desde nuestra posición, apoyar la acumulación de reservas y la transparencia en los ingresos externos ayuda a volver a condiciones para que el crédito hipotecario pueda recuperarse sin generar presiones inflacionarias. Al mismo tiempo, es clave acompañar cualquier ajuste con medidas que protejan el empleo formal en la cadena constructiva: incentivos temporales condicionados a empleo registrado y reglas claras para desarrolladores y bancos. En síntesis, la desaceleración reduce la presión sobre precios de activos pero revela la necesidad de políticas macro y sectoriales para que la recuperación sea sostenible.

Franco Pellegrini