Infobae publicó el 15/4/2026 que, según una estimación aplicada con el índice que el Gobierno decidió postergar, la inflación de marzo “habría sido” mayor; la cifra exacta y la serie histórica recalculada no están disponibles al público (Infobae, 15/4/2026).
¿Qué dijo Infobae y qué falta para verificarlo?
Infobae difundió una estimación sobre el impacto del nuevo índice en la inflación de marzo, pero la nota no reemplaza la publicación oficial de series recalculadas. El dato central —que la tasa mensual sería más alta con la nueva metodología— puede ser cierto, pero sin la serie mensual completa y la metodología paso a paso no es posible replicarlo. El INDEC es la autoridad estadística; de acuerdo al INDEC, el índice de precios se estructura en 12 divisiones de gasto (fuente: INDEC). Cambiar ponderaciones o la forma de medir precios relativos puede modificar la tasa mensual en varios puntos porcentuales, razón por la cual la transparencia metodológica es tan relevante. En números: la referencia de publicación es 15/4/2026 (Infobae), y la estructura de la canasta sigue las 12 divisiones oficiales (INDEC).
¿Cómo impacta esto en tu bolsillo?
La discusión sobre el índice no es académica: si la medición oficial subestima precios en rubros donde los hogares gastan más, la inflación real consume más salario y reserva de las familias. Para ponerlo en contexto: cuando un mes la inflación oficial subestima 2 puntos respecto a la medida efectiva, eso equivale a que un sueldo que subió nominalmente 5% pierde poder real extra en relación a precios reales. Sin una serie recalculada, es imposible saber cuántos puntos se habría desplazado la inflación de marzo y cuál es el efecto acumulado sobre salarios y jubilaciones. La urgencia es práctica: las actualizaciones de haber previsionales, las negociaciones paritarias y las decisiones de caja de los comercios se toman con números oficiales; si esos números cambian retroactivamente sin explicación, se genera ruido y riesgo para el empleo formal y para la llegada efectiva de liquidez que venimos reclamando.
¿Qué debería publicar el Gobierno para cerrar la discusión?
Tres cosas concretas: (1) la serie mensual recalculada con el nuevo índice —mes a mes— desde un punto de comparación razonable (por ejemplo, desde 2019) para ver el efecto acumulado; (2) la metodología completa y el listado de precios y ponderaciones nuevas; (3) un cuadro de reconciliación que muestre cuánto varía cada división de la canasta al aplicar la nueva metodología (con datos descargables). Con esas tres publicaciones el público y los analistas podrían reproducir el cálculo. La ausencia de esas series obliga a confiar en estimaciones periodísticas o académicas; la confianza, en condiciones de alta inflación, vale plata en el bolsillo.
¿Qué pedimos desde nuestra perspectiva editorial?
Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y la transparencia en el manejo de datos y condiciones de crédito; en la práctica eso exige que las estadísticas oficiales sean públicas, reproducibles y oportunas. En nuestras últimas comunicaciones registramos 5 posiciones recientes sobre la necesidad de transparencia macroeconómica (archivo editorial). Por ello exigimos la publicación inmediata de las series recalculadas y una explicación pública de por qué se postergó la implementación. Sin datos públicos es imposible evaluar el impacto real en salarios, jubilaciones y márgenes de los comercios, y se debilita la llegada efectiva de dólares y la confianza necesaria para acumular reservas por flujo.
Traducido: la postergación deja una pregunta simple para el bolsillo argentino: ¿cuánto valen hoy tus ingresos frente a los precios reales? Hasta que no se publiquen series y metodología, la respuesta seguirá siendo incierta.