El reembolso promedio de impuestos en Estados Unidos será de US$4151 este año, unos US$1000 más que el año anterior, y el Departamento del Tesoro estima que entre US$100.000 millones y US$150.000 millones adicionales se distribuirán en reembolsos durante el primer trimestre, según datos del IRS, un análisis de Piper Sandler y el propio Departamento del Tesoro. Este volumen extra de dinero en manos de contribuyentes no es neutro: altera demanda, precios internacionales y, en última instancia, puede tener efectos sobre nuestras exportaciones y reservas.

¿Qué está pasando en EE. UU.?

La causa técnica es fiscal. La llamada One Big Beautiful Bill Act redujo impuestos sobre la renta individual en aproximadamente US$129.000 millones para el año fiscal 2025, de acuerdo con Tax Foundation. Ese paquete incluyó al menos siete disposiciones que disminuyeron la carga individual el año pasado, además de medidas para empresas como una bonificación del 100% y la deducción total de gastos de I+D, según el mismo análisis. Piper Sandler y CBS News indican que el efecto neto es un aumento promedio de reembolsos por contribuyente de alrededor de US$1000 respecto al año anterior, lo que explica la devolución promedio de US$4151 reportada por el IRS. Los beneficiarios no son homogéneos: CBS News señala que los hogares entre US$60.000 y US$400.000 anuales recibirán la mayor parte del alivio.

¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?

Vemos dos canales claros. El primero es el comercial: más ingreso disponible en EE. UU. suele traducirse en mayor demanda de importaciones, incluidas materias primas agrícolas que exporta Argentina. La devolución promedio de US$4151 por contribuyente significa un impulso directo al consumo para quienes reciban la plata, y si eso mueve precios de commodities puede mejorar nuestros ingresos por exportaciones. En contexto: la soja ya mostró sensibilidad a shocks externos, como describimos anteriormente sobre su reciente repunte; ver nota sobre soja. El segundo canal es financiero: subas de commodities pueden atraer dólares en exportaciones, pero esos dólares no se traducen automáticamente en reservas del Banco Central si no hay política cambiaria y fiscal coherente. Nuestra conclusión práctica: un aumento externo puede ayudar, pero sólo con un ancla macro creíble y acumulación de reservas por flujo ese ingreso fortalece la posición externa de Argentina.

¿Qué significa para el tipo de cambio y las reservas?

No es automática la conversión de un buen precio internacional en ahorro público. Entre US$100.000 millones y US$150.000 millones en reembolsos en EE. UU. es dinero doméstico que impulsa demanda, pero para que parte de ese movimiento beneficie a las reservas argentinas hace falta que los exportadores liquiden divisas y que la política monetaria y fiscal permita acumularlas. Repetimos el dato clave: la reducción fiscal en EE. UU. fue de US$129.000 millones según Tax Foundation, y esa magnitud puede sostener un ciclo de demanda que eleve precios internacionales. Si Argentina no aprovecha esos momentos con reglas claras para la entrada de divisas, el efecto será temporal: los precios pueden corregir y la fragilidad externa volver. Por eso defendemos la acumulación de reservas por flujo y un ancla macro creíble como condición para convertir viento de cola externo en resiliencia.

Conclusión: qué mirar en los próximos meses

Para los próximos meses recomendamos vigilar tres señales cuantificables: 1) la evolución del precio de la soja y otros commodities que exportamos, 2) los datos de consumo en EE. UU. como retail sales que reflejarán si los reembolsos realmente impulsan demanda, y 3) la variación de reservas internacionales y el comportamiento del tipo de cambio oficial en Argentina. Si la demanda externa sube y los exportadores liquidan divisas, hay una ventana para reforzar reservas; sin embargo, esa ventana depende de políticas domésticas. En números: una devolución promedio de US$4151 y un paquete fiscal de US$129.000 millones en EE. UU. son la causa externa, pero la decisión corresponde aquí: acumular por flujo o perder la oportunidad. Franco Pellegrini