Edinson Cavani volvió a entrenarse con el grupo en Ezeiza y pretende estar en la lista para los partidos con Cruzeiro (19 de mayo) y Universidad Católica (fecha informada por La Nación), con el contrato vigente hasta diciembre, según La Nación.

¿Llegará a jugar en la Copa Libertadores?

La pregunta es directa: Cavani quiere estar y Boca necesita alternativas en la delantera. El uruguayo jugó apenas 25 minutos contra Platense y 79 contra Racing en 2026, y su reaparición fue seguida por silbidos en la Bombonera, según La Nación. Entre 2025 y 2026 disputó 26 partidos sobre 67 posibles, es decir el 38% de los encuentros, y marcó cinco goles en ese lapso, datos que muestran una participación mucho menor que la esperable para un jugador de su trayectoria, según La Nación. A los 39 años, la combinación de falta de ritmo y dolor lumbar hace que cualquier presencia en la lista sea primero simbólica y luego deportiva; por eso su vuelta al banco tendría tanto valor comunicativo como competitivo.

La hernia de disco y el calendario médico

El detalle que lo cambia todo es la lesión: un golpe en la zona lumbar el 2 de febrero de 2025 le provocó una pequeña fisura en la parte lateral de una vértebra y una inflamación en la bursa del psoas derecho, según La Nación. Tras un bloqueo y una infiltración que dieron esperanzas, Cavani volvió a sumar trabajo con sus compañeros 81 días después de aquel mal paso en su regreso, pero el entorno advierte que el roce de un partido es distinto al de una práctica. Si esta segunda infiltración no resulta, deberá pasar por el quirófano y afrontar varios meses de recuperación, lo que complejiza su continuidad y su calendario personal y del club, según La Nación.

¿Qué le aporta al equipo si está en el banco?

Tácticamente, la presencia de Cavani en la lista es una alternativa que surge, entre otras razones, por la doble lesión de Adam Bareiro, quien sufrió un desgarro en el aductor y en el recto anterior del abdomen derecho y está prácticamente descartado para el partido con Cruzeiro, según La Nación. Si Boca mantiene un esquema con dos puntas, Milton Giménez sería el reemplazante natural y la vuelta de Cavani liberaría un lugar en el banco para otro nueve. Observamos que, más allá del aporte real en minutos, su sola inclusión puede cambiar la dinámica emocional del plantel y presionar rivalmente; también obliga al cuerpo técnico a calibrar riesgo físico y necesidad competitiva en duelos donde Boca no puede conceder ventajas.

Lo que esto dice del club y por qué pedimos datos abiertos

No es solo la salud de un jugador histórico; es la gestión alrededor de esa salud. Exigimos que los clubes transparenten criterios médicos y listas de disponibilidad con datos verificables. Entre 2025 y 2026 Cavani participó en el 38% de los partidos posibles, una cifra que nos obliga a preguntar cómo se comunican los riesgos y las decisiones de inclusión, según La Nación. Pedimos datos abiertos sobre estado físico, protocolos de infiltración y decisiones de carga de minutos para evitar interpretaciones opacas que terminan en rumores y decisiones apresuradas. En este caso, Boca y su cuerpo médico deben equilibrar la ambición deportiva con información pública que permita evaluar riesgos y resultados, tal como exigimos en otras áreas donde la transparencia mejora la calidad de las decisiones.

Cierre: Cavani no parece dispuesto a bajar los brazos con la Copa como objetivo; la decisión final será médica y deportiva. Nosotros, como lectores y seguidores del club, podemos y debemos exigir que ese camino esté acompañado de información clara y datos que permitan juzgar si su inclusión responde a una estrategia razonada o a una necesidad simbólica.