El Gobierno anunció una baja de derechos de exportación para el trigo y la cebada, que pasarán de 7,5% a 5,5% a partir de junio, según reportó LA NACION. La decisión, que venía siendo trabajada por el equipo económico desde hace meses, se cerró horas antes del discurso presidencial en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, según la misma fuente. El anuncio incluye además un esquema gradual para la soja a partir de enero de 2027, condicionado a la evolución de la recaudación y el equilibrio fiscal, según lo explicado por la Casa Rosada.

¿Por qué la decisión llegó ahora?

El equipo económico, según fuentes citadas por LA NACION, tenía el ajuste técnico listo pero esperó señales de mayor holgura fiscal y actividad. El EMAE de marzo mostró una suba de 3,5% mensual y 5,5% interanual, de acuerdo con los datos publicados por el INDEC y consignados en la cobertura. En paralelo, el Gobierno informó un superávit financiero en abril y declaró que el resultado primario acumulado en el primer cuatrimestre equivalía al 0,5% del PBI, datos que en la Casa Rosada interpretaron como margen para una rebaja sin afectar el sendero fiscal.

Fuentes del entorno del ministro de Economía señalaron que ese cómputo macroeconómico terminó de convencer a la cúpula para cerrar el anuncio antes de la siembra fina. La jugada también persiguió un objetivo productivo y político: influir en decisiones de siembra cuando los productores están definiendo áreas y costos.

¿Qué implica la baja para las cuentas y el comercio exterior?

La medida reduce derechos para trigo y cebada de 7,5% a 5,5%, luego de que esos cultivos arrancaran la gestión con retenciones del 12%, según el informe. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estimó que la próxima campaña de trigo y cebada podría generar exportaciones por US$4.603 millones y aportar alrededor de US$1.180 millones en derechos de exportación; esos valores sirven de referencia para dimensionar el impacto fiscal potencial.

En Economía plantean que la rebaja se sostiene si continúa la mejora de la recaudación: el esquema para la soja, que inicia reducciones en enero de 2027 de entre 0,25 y 0,5 puntos por mes, está atado a ese condicionante, según la comunicación oficial. Desde el punto de vista del comercio exterior, la modificación busca reforzar ingresos en términos reales a los productores para evitar recortes de área.

¿Cómo afecta esto a la campaña de trigo y a los productores?

Las bolsas y cámaras del sector ven la medida como una señal oportuna. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advirtió que la campaña 2026/27 podría perder unas 500.000 hectáreas de intención de siembra, una caída interanual del 7%, con una superficie proyectada de 6,66 millones de hectáreas, según su informe. El motivo principal no es climático, sino el aumento de costos: desde enero la urea subió 77% mientras que el precio del trigo a cosecha avanzó apenas 16%, según la BCR.

Eso deterioró la relación insumo-producto, que pasó de necesitar 2,7 t de trigo para comprar 1 t de urea a 4,3 t, y se reflejó en una caída de la rentabilidad esperada del trigo de 43% en campo propio y 54% en campo alquilado entre marzo y abril, según la misma fuente. En ejemplos prácticos, la BCR proyectó márgenes netos de US$65 por ha en campo propio y pérdidas de US$128 por ha en alquiler con rindes de 40 qq/ha.

Qué sigue y qué límites tiene la medida

La baja de retenciones llega en un momento de decisión de siembra y con el objetivo explícito de sostener área y producción. Sin embargo, su eficacia dependerá de tres variables observables: la evolución de la recaudación fiscal, la trayectoria de los precios internacionales de insumos como la urea, y la respuesta real de los productores a una mejora puntual en el precio neto. El Gobierno condicionó además avances adicionales sobre la soja a que se mantenga la mejora recaudatoria.

Mantenemos cautela: exigimos verificación de textos, actas y registros antes de evaluar alcance político o judicial. Mientras tanto, el timing del anuncio —cerrado horas antes del acto en la Bolsa— y los datos de actividad y costos citados por las fuentes determinan la lectura técnica detrás de la decisión.