Juan Cuattromo, presidente del Banco Provincia, dijo que “no ve ni un rebote del crédito ni una baja de la mora” y justificó la postura con cifras concretas: Bapro otorgó en el primer trimestre refinanciaciones por $260.000 millones, monto que es siete veces mayor al del primer trimestre del año pasado, y ofrece para hogares de menores ingresos una tasa fija de 41,67% con plazos de hasta 60 meses o 72 meses para mora tardía, según publicó La Nación.

¿Qué dijo y qué hizo el Banco Provincia?

Vemos una doble estrategia operativa: contener la mora y no forzar colocaciones que empujen sobreendeudamiento. Cuattromo explicó que entre septiembre y octubre del año pasado el apretón monetario aumentó la tensión sobre empresas y familias, y que el banco volcó herramientas para reestructurar deuda y estirar plazos; como resultado, el Bapro creció 2,5 puntos en el share del financiamiento a empresas, según La Nación. Además, la base de clientes pasó de 4,5 millones en 2019 a 10 millones ahora, y el 90% de los créditos personales se pacta por canales digitales, lo que cambió el perfil de riesgo. Ese cambio obliga a revisar estándares de otorgamiento más que a incrementar la colocación por defecto.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en las pymes?

En el corto plazo esto traduce menor oferta de crédito para quien no tenga flujo suficiente y más opciones de refinanciación para los ya endeudados; para las familias con ingresos inferiores a cuatro salarios mínimos vitales y móviles el banco lanzó una línea con tasa del 41,67% —la mitad de la tasa general, según la nota— y plazos amplios, y ese esquema permitió generar $260.000 millones en operaciones solo en el primer trimestre, siete veces lo del año pasado. Para pymes, la apuesta fue distinta: mayor disposición a convertir deuda corta y cara en préstamos más largos y baratos, lo que permitió ganar 2,5 puntos de participación en el segmento corporativo. Traducido: si sos trabajador con ingresos deteriorados, la oferta busca evitar un default inmediato, pero a costa de condiciones financieras que pueden resultar caras en términos reales si no hay recuperación de ingresos.

¿Por qué no espera un rebote del crédito ni baja de la mora?

Observamos que la explicación es macroeconómica y estructural: según Cuattromo, la estabilidad financiera actual descansa en una depresión de la demanda que contribuye a mantener al dólar y la inflación más controlados, pero al mismo tiempo erosiona ingresos y empleo. El presidente del banco aporta una señal concreta de empleo: desde la ART del banco monitorean el empleo privado provincial y registran caídas mensuales, lo que alimenta la precarización de los ingresos y limita la capacidad de repago. Además, la mayor mora está en clientes incorporados por canales digitales y en jóvenes de 18 a 30 años, lo que refleja cambios en la educación financiera y en el mercado laboral. Por eso Cuattromo sostiene que, si hubiera alguna mejora temporal, sería por “malas razones”: alivios puntuales o reestructuraciones que no reparan la caída estructural de ingresos.

Vemos que lo fundamental ahora es combinar dos objetivos: proteger a familias y pymes vulnerables, y evitar que el crédito sirva para sustituir ingresos en lugar de apalancar crecimiento. Esto coincide con nuestra posición previa de exigir indicadores en tiempo real y transparencia en las medidas, y de proteger a pymes y trabajadores ante ajustes financieros. En números: Bapro creó una línea que redujo la tasa a la mitad para cierto segmento y destinó $260.000 millones en el trimestre —medidas necesarias para contener la mora pero insuficientes si no se recuperan ingresos—. Traducido: la política de crédito tiene que ser selectiva y transparente, y el desafío es que el alivio de hoy no sea la carga de mañana.