El Gobierno apuesta a un dólar estable y tasas más bajas para reactivar la economía; sin embargo, entre noviembre de 2025 y marzo de 2026 el tipo de cambio real se apreció más de 17% mientras los salarios formales cayeron más de 6% según el Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia con datos del BCRA y la Secretaría de Trabajo.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo?

Vemos una transferencia de la estabilidad financiera hacia los precios y no hacia el ingreso real. En marzo diversas consultoras estimaron una suba de precios cercana o por encima del 3% mensual, y Barclays proyectó 3,3% para ese mes, lo que marcaría el décimo mes consecutivo con aceleración o mantenimiento de la inflación mensual. Al mismo tiempo, el M2 transaccional crece por debajo de la inflación —alrededor de 20% interanual según el Gobierno— y los depósitos en pesos cayeron 1,9% en términos reales en marzo según LCG. Traducido: tu salario todavía no recupera poder de compra; el RIPTE ronda $1.600.000 a precios actuales, lejos de niveles pasados mencionados por consultoras, y el ritmo de precios y la caída de depósitos restringen el consumo privado.

¿Qué pasa con los comerciantes y la competitividad?

Para el comerciante la apreciación real del tipo de cambio es doble filo. GMA Capital ubica el tipo de cambio real en torno a $1.387 a precios actuales y una brecha cercana al 5%, lo que limita la competitividad de sectores intensivos en empleo. La industria registró una caída de 4% mensual en febrero y la construcción retrocedió 1,3% según Econviews, mientras que sectores como agro, minería y energía pican en punta. Galicia Research estima que entre abril y julio se concentrará cerca del 45% de la liquidación anual del agro, con exportaciones que podrían superar los US$30.000 millones y un aporte adicional de US$3.000 millones por mejores precios y volúmenes. Para el comerciante que importa insumos, un peso apreciado baja costos; para quien exporta o compite con importados, esa misma apreciación aprieta márgenes y puede presionar empleo.

¿La mezcla macro aguanta o es frágil?

El Gobierno acumuló compras de reservas: Invecq reporta más de US$5.400 millones comprados en 2026, pero las reservas brutas crecieron apenas US$2.326 millones en el período y las netas retrocedieron por pagos de deuda y transferencias al Tesoro. Al mismo tiempo, el riesgo país cayó desde niveles cercanos a 620 puntos a la zona de 550, lo que aliviana el costo financiero externo en el corto plazo. En el frente doméstico, la política de tasas bajistas busca reactivar el crédito: la TAMAR bajó desde cerca de 38% nominal anual a fines de enero a alrededor de 25% según EcoGo, y la tasa corta del sistema está en torno al 20%. No obstante, la mora en préstamos a familias alcanzó 11,2% en febrero, el más alto desde 2004 según 1816, y las tasas de préstamos personales se mantienen cerca del 70% nominal. Esa combinación explica por qué la transmisión a la economía real sigue incompleta.

¿Qué falta para que la estabilidad llegue al mundo real?

Vemos que la estabilidad cambiaria y compras de reservas son condiciones necesarias pero no suficientes. Primero, la acumulación de reservas debe sostenerse por flujo y con transparencia en los ingresos externos; con agro concentrado entre abril y julio (Galicia Research) es una oportunidad para fortalecer reservas netas en lugar de permitir que fondos se desvanezcan en obligaciones de corto plazo. Segundo, hay que cuidar que la apreciación no desindustrialice: pedimos ajustar gasto provincial y políticas que protejan empleo formal para evitar pérdida de capacidad productiva. Tercero, la baja de tasas debe ir acompañada de líneas crediticias focalizadas y programas que reduzcan la mora; hoy los préstamos en pesos acumulan caídas reales en varios meses según Econviews. Si ganamos tiempo con reservas y reducimos la incertidumbre sobre ingresos externos, la estabilidad podrá ser más inclusiva. En números: usar el extra esperado del agro (posibles US$3.000 millones adicionales) para reservas y programas productivos puede marcar la diferencia. Nosotros apoyamos la acumulación por flujo, la transparencia en ingresos externos y medidas que protejan el empleo formal como condiciones para que la estabilización financiera llegue al bolsillo.