Lo que se sabe hasta ahora: la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) emitió una regla publicada en el Registro Federal que limita la validez de las autorizaciones de empleo (EAD) para beneficiarios de Estatus de Protección Temporal (TPS) y para quienes ingresan por permiso humanitario (parole) a un máximo de un año o lo que reste de la designación de su país (reglamento 2026-08333, Registro Federal; La Nación, 2/5/2026). La norma reemplaza la posibilidad previa de emitir EAD de hasta dos años y exige renovaciones más frecuentes, con tarifas obligatorias vinculadas a la Ley de Reconciliación H.R.1.

¿Qué cambia exactamente?

Según el texto oficial citado por La Nación, la novedad central es la duración máxima de la EAD: 1 año como regla general o el período restante del TPS, lo que sea más corto (Registro Federal, reglamento 2026-08333). Anteriormente algunas tarjetas podían expedirse por períodos de hasta 2 años; esa opción queda eliminada. El reglamento también aclara que las renovaciones seguirán la misma lógica y que las autorizaciones iniciales para TPS o parole tampoco superarán 1 año. Para ubicarse: la regla fue publicada el 2/5/2026 y aplica tanto a nuevos solicitantes como a quienes ya tienen EAD vigente (La Nación, 2/5/2026).

¿Por qué el gobierno adoptó esta medida?

El documento oficial conecta el cambio con dos objetivos explícitos: financiamiento del sistema y seguridad. Por un lado, la Ley de Reconciliación H.R.1 exige que USCIS se autofinancie a través de tasas, por lo que el organismo podrá cobrar tarifas adicionales en cada renovación y esas tasas no serán perdonables ni reducibles según el Registro Federal. Por otro lado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) justifica que acortar la vigencia permite mantener la tecnología más reciente antifalsificación en las tarjetas y reducir el uso de permisos obsoletos. En la práctica esto implica renovaciones anuales en lugar de bienales, lo que aumenta la frecuencia administrativa y los ingresos por tasas al menos en el horizonte inmediato (Registro Federal; DHS; La Nación, 2/5/2026).

¿Cómo afecta esto a los argentinos en EE. UU. y a la Argentina?

En primer lugar, esto incrementa la carga administrativa para las personas con TPS o parole que residan en Estados Unidos: renovaciones más frecuentes significan más trámites y más gastos por tasas que la norma declara inaplazables (Registro Federal). No hay en el texto del Registro Federal una cifra única sobre cuántos beneficiarios se verán afectados, por lo que es necesario que los interesados consulten las cifras actualizadas en el sitio de USCIS. En segundo lugar, para la Argentina el efecto es indirecto pero real: interrupciones en la autorización laboral pueden traducirse en fluctuaciones temporales en ingresos de hogares que envían remesas o en la situación laboral de comunidades migrantes. Recomendamos que ciudadanos argentinos con TPS o parole verifiquen sus fechas de expiración, programen la renovación con anticipación y consulten asesoría legal especializada; según el Registro Federal las tasas de renovación no pueden ser eximidas, por lo que planificar el costo es esencial (La Nación; Registro Federal, reglamento 2026-08333).

En conclusión, observamos una regla que prioriza la sincronización entre estatus y autorización de empleo y que responde a una lógica de autofinanciamiento y seguridad. Para argentinos y otras comunidades en Estados Unidos esto significa mayor previsibilidad sobre la vigencia del permiso, pero también más trámites y costos con renovaciones al menos anuales. Lo que se recomienda: monitorear las comunicaciones oficiales de USCIS y, ante dudas, buscar asesoramiento migratorio puntual.

Sofía Santamarina