El aceite de soja en la posición julio cerró en US$1687,18 por tonelada, tras ganar US$30,20 en la rueda, y el poroto llegó a US$449,28 por tonelada, según reportó La Nación citando la Bolsa de Chicago. Ese dato resume lo que pasó: el aceite es hoy el motor de la suba en la cadena oleaginosa, con el petróleo y las expectativas de mayor uso en biodiésel tirando del mercado.
¿Por qué subió el aceite de soja?
Vemos varios motores claros. Primero, la energía: el artículo cita un aumento acumulado del petróleo del 84% en lo que va del año, que eleva la valoración relativa del aceite como insumo para biodiésel y mejora los márgenes de procesamiento. Segundo, entraron fondos de inversión que ampliaron posiciones netas compradoras en aceites vegetales, según analistas citados por La Nación (Zeni). Tercero, el crushing en Estados Unidos se vuelve más activo por mayores márgenes —y eso empuja demanda de poroto— mientras el USDA reportó embarques de 450.145 toneladas en la última semana, cerca del mínimo esperado. En sentido contrario, la abundante oferta global pesa: StoneX elevó la estimación de la producción brasileña a 181,60 millones de toneladas para la campaña 2025/2026, un volumen récord que funciona como ancla para precios más altos.
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
Traducido: sube el precio del aceite crudo en Chicago y hay tres canales para Argentina. Uno, mejora de márgenes para la industria aceitera local (crushing), porque el aceite caro suele subir el valor de la cadena. Dos, posible aumento del precio en góndola de los aceites comestibles, con impacto directo en el bolsillo del consumidor y en la inflación de alimentos. Tres, mayor interés en biodiésel que puede alterar la oferta doméstica destinada al mercado interno versus exportación. No todos los efectos son inmediatos: la cosecha brasileña (StoneX: 181,60 millones t) y la oferta global moderan subas, y la suba del poroto —que tocó máximos de siete semanas, según La Nación— aún está lejos de los picos históricos: en noviembre de 2022, con aceite en niveles similares, la soja llegó a cotizar cerca de US$535 por tonelada, recuerda el mercado.
Desde el lente del comerciante, esto significa revisar contratos con proveedores y márgenes: quienes compraron poroto a precios indexados pueden mejorar su posición; quienes venden aceites al mercado local deberían considerar coberturas. Desde el lente del bolsillo, si el aumento se traslada a los aceites comestibles, empuja la inflación de alimentos.
Qué podemos esperar y qué medidas convienen
El mercado combina fundamentos alcistas (petróleo, fondos y clima en EE. UU.) con anclas bajistas (oferta récord brasileña, embarques USDA moderados). El dato político es la cumbre EE. UU.-China prevista a mediados de mes: cualquier giro en compras chinas puede alterar flujos. En escenarios donde la oferta se mantiene, las subas serán contenidas; sin esa oferta, los valores podrían subir mucho más, según analistas citados.
Desde la perspectiva editorial y práctica pedimos tres cosas coherentes con nuestra postura: 1) aprovechar los ingresos externos para acumulación de reservas por flujo y con transparencia (para dar espacio a la política comercial agraria); 2) disponer mecanismos de crédito y líneas de financiamiento para la industria aceitera y el transporte, que protejan empleo y cadenas de valor si la volatilidad aumenta; 3) monitoreo de precios al consumidor y programas de protección social dirigidos si el alza de aceites impacta fuertemente en el supermercado. Estas medidas equilibran la necesidad de aprovechar un mercado internacional más firme con la protección de empresas y hogares.
Conclusión: qué mirar esta semana
Miramos tres indicadores: los precios del petróleo (que explican buena parte del movimiento), los informes de exportación del USDA (embarques, que esta semana fueron 450.145 t) y los reportes de oferta brasileña (StoneX: 181,60 millones t). También seguiremos la cumbre entre EE. UU. y China de mitad de mes: cualquier acuerdo puede traducirse en compras agrícolas que muevan los precios. Para el lector: si comprás aceite en el supermercado o vendés poroto, conviene estar atento a coberturas y a posibles traslados de precio al consumo. En números: el aceite volvió a niveles cercanos a noviembre de 2022 —cuando la soja tocó US$535/t—, lo que nos recuerda que hay espacio para más volatilidad.
Franco Pellegrini