Arriazu advirtió que el mayor riesgo del plan económico de Milei es el desempleo en el Gran Buenos Aires. La nota que lo cita salió el 20/04/2026 en Infobae y pone en primer plano lo que para muchos comerciantes y familias es el punto más sensible: si se pierden puestos de trabajo en el conurbano, el golpe se siente rápido en el consumo y en la caja fiscal local (Infobae, 20/04/2026).
¿Por qué el Gran Buenos Aires concentra la preocupación?
Vemos al conurbano como el corazón de la demanda doméstica: concentra hogares, comercios y servicios que sostienen la tracción del resto del país. Arriazu advierte sobre riesgos de desempleo allí porque un aumento del trabajo perdido amplifica efectos en cadena: menos consumo, menor recaudación y caída de ventas para proveedores. Según el INDEC, la EPH muestra sistemáticamente que la tasa de desocupación en los aglomerados urbanos del área metropolitana suele superar la media nacional; aunque el artículo de Infobae no da una cifra puntual, el dato clave es estructural: la vulnerabilidad del empleo en centros urbanos grandes (según INDEC). Para un comerciante, traducido: si baja la demanda en el conurbano, los márgenes se achican y se reducen las compras a proveedores locales.
¿Cómo impacta esto en el mercado laboral y en tu bolsillo?
Si el desempleo sube en el Gran Buenos Aires, el primer efecto es sobre el consumo de bienes no esenciales: restaurantes, indumentaria y servicios personales son los más sensibles. Para ponerlo en perspectiva, el conurbano concentra millones de consumidores; una variación de unos puntos porcentuales en ocupación puede reducir ventas locales y presionar cierres de comercios. Además, el empleo informal —una variable crítica en Argentina— actúa como amortiguador limitado: cuando se contrae la actividad formal, parte del ajuste recae en la informalidad y en la caída del ingreso real. Las familias lo sienten en el supermercado y en la cuota del colegio: menos ingresos significa postergar compras y servicios. Por eso la advertencia de Arriazu es práctica y no académica: afecta cajas y salarios.
¿Qué pueden hacer el Gobierno y los comerciantes para mitigar el riesgo?
Desde la lente de bolsillo y la de comerciante proponemos cuatro medidas complementarias: 1) monitoreo público y transparente del empleo por aglomerado (que permita respuestas rápidas); 2) políticas de subsidios temporales focalizadas a sectores con mayor pérdida de puestos; 3) estímulos a la formalización que no sacrifiquen recaudación provincial; 4) acumulación de reservas por flujo para dar un ancla macro que reduzca volatilidad cambiaria y tasas (nuestra posición pública previa). Estas medidas deben combinarse con datos públicos: por ejemplo, el INDEC publica la EPH trimestralmente; una política seria exige usar esos datos y actualizaciones del BCRA y los ministerios.
Conclusión: qué significa esto para la política económica
La advertencia de Arriazu empuja a traducir el debate macro a efectos micro. No se trata solo de cifras en un balance: detrás de cada puesto de trabajo hay una familia que gasta en el barrio y sostiene a un comercio y proveedores. Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y la transparencia en los ingresos externos, como ya planteamos, pero insistimos en reglas que protejan el empleo formal y la verificación pública de los flujos. Si el Gobierno avanza con reformas, debe acompañarlas con medidas de acompañamiento laboral y fiscal local. De lo contrario, el riesgo que señala Arriazu —más desempleo en el Gran Buenos Aires— puede transformar una corrección macro en una crisis social y fiscal local.