El Gobierno renovó la totalidad de la deuda en pesos que vencía en los próximos días y, además, consiguió US$350 millones para afrontar un pago mayor de deuda dentro de 43 días. En la segunda licitación de mayo adjudicó $12,57 billones tras recibir ofertas por $16,14 billones, lo que implicó un rollover de 114,36% sobre los vencimientos, según informó LA NACION (27/5/2026).
¿Qué hizo exactamente el Tesoro y de dónde salió la plata?
La licitación reunió varios instrumentos: la nueva Lecap S15S6 explicó la mayor parte de la colocación con $5,16 billones adjudicados (41,1% del total) a una tasa mensual efectiva (TEM) de 1,99% —equivalente a una TIR anual de 26,68%— (LA NACION, 27/5/2026). Otros $1,84 billones fueron en títulos ajustados por CER a plazos reabiertos (306 y 489 días) con tasas mensuales reportadas de 2% y 5,06%; $1,81 billones se colocaron en instrumentos dollar-linked y $3,76 billones en el bono Tamar (TMG28) a 825 días con un margen de 7,93% (LA NACION). Por el lado de dólares, los Bonar AO27 y AO28 recibieron pedidos por US$400 millones y US$224 millones respectivamente; AO27 fue adjudicado en parte y AO28 por US$143 millones a 8,17% (LA NACION). La operación estuvo respaldada en buena parte por una transferencia del BCRA: $24,4 billones acreditados que llevaron la tenencia del Tesoro a un récord de $29,9 billones antes de recompras por $18,4 billones (LA NACION / BCRA).
¿Cómo impacta esto en el mercado argentino?
A corto plazo la operación calma la plaza: un rollover superior a 100% evita un bache inmediato de pesos y la colocación en dólares reduce la presión sobre vencimientos cercanos. Sin embargo, el mercado mostró preferencias claras: demanda por instrumentos a tasa fija y Tamar, y un salto en dollar-linked que pasó de menos del 5% a 14% del adjudicado en la última ronda, según Adcap y PPI citados por LA NACION. Eso sugiere que los inversores buscan cobertura frente al tipo de cambio y una rentabilidad real en pesos. La venta parcial de Bonar AO27 (pedidos por US$400 millones, adjudicados la mitad) deja al Tesoro con margen para completar oferta en segunda vuelta, pero también revela que no toda la demanda en dólares es firme. Además, la colocación a tasas que en términos anuales superan el 25% (Lecap) encarece la curva de deuda y podría transmitir presión sobre tasas domésticas y crédito privado si se mantiene como fuente recurrente de financiamiento.
¿Qué significa esto para tu bolsillo y para los comerciantes?
Traducido: la renovación evita que el Tesoro tenga que imprimir o postergar pagos inmediatos, pero no sustituye medidas estructurales para contener la inflación. Una Lecap que rinde 1,99% mensual (TIR anual ~26,7%) atrae ahorristas que buscan rendimientos reales, pero también supone un costo fiscal alto para el Estado si esas tasas se vuelven la norma. Para el comerciante la buena noticia es que, por ahora, se reduce la probabilidad de un shock de liquidez que obligue a ajustes bruscos; la mala noticia es que la presión por tasas y el uso de transferencias del BCRA ($24,4 billones) son soluciones puntuales que no bajan automáticamente los costos operativos —alquileres, insumos dolarizados, tarifas— ni la inflación que termina impactando márgenes. Si el Gobierno destina $6 billones a comprar dólares para afrontar pagos externos, eso puede ayudar a reservas, pero depende de la sostenibilidad de esa estrategia y de la transparencia sobre las cuentas del Tesoro (LA NACION / BCRA).
Qué vamos a mirar en las próximas semanas
Vemos tres señales clave: 1) la evolución del saldo en la cuenta del Tesoro en el BCRA tras las recompras (~$13 billones proyectados según LA NACION), 2) la colocación final en la segunda vuelta de los Bonar (capacidad de completar el cupo en AO27 y AO28) y 3) si las tasas ofrecidas se normalizan o se mantienen elevadas, lo que condiciona la carga fiscal. Apoyamos la búsqueda responsable de financiamiento y la flexibilización ordenada del cepo, pero condicionada a máxima transparencia, protecciones para pymes y consumidores y a un ancla macro creíble. Sin esas condiciones, estas operaciones son parches más que soluciones.
Franco Pellegrini