El Gobierno captó US$300 millones adicionales en la última subasta de Bonar y logró renovar la totalidad de los vencimientos en pesos por $7,9 billones, según informó La Nación y la Secretaría de Finanzas. Esa colocación se suma a los US$1.231 millones ya captados por las series AO27 y AO28 y a emisiones por $9,92 billones, en un intento por acumular caja antes del pago grande de julio.
¿Qué hizo el Gobierno y cuánto consiguió?
La operación combinó bonos en dólares (AO27 y AO28) que ofrecieron hasta 6% anual y diversas colocaciones en pesos. Según La Nación, el Gobierno validó rendimientos de 5,12% y 8,51% para cada serie en dólares y adjudicó tasas fijas del 26,82% nominal anual para plazos de poco más de tres meses. En pesos, colocó $9,92 billones tras recibir ofertas por $11,8 billones, lo que permitió tomar $2,1 billones extra sobre los vencimientos y dejar un rollover del 127%, según la Secretaría de Finanzas. La subasta también mostró preferencia por plazos cortos: la Letra Capitalizable a 119 días recibió ofertas por casi $6 billones. Para ponerlo en contexto: el Gobierno enfrenta un pago por US$4.200 millones el 9 de julio (La Nación), por lo que estas captaciones suman pero no reemplazan otras fuentes de financiamiento.
¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en el comerciante?
Traducido: para el salario y el supermercador, esto no cambia la inflación de corto plazo, pero sí la señal sobre la sostenibilidad fiscal. La absorción de pesos (colocación por $9,92 billones) reduce liquidez inmediata y puede frenar presiones nominales en los meses próximos, aunque a costa de pagar tasas reales negativas o rendimientos que compiten con alternativas. Para el comerciante, estirar plazos de deuda en pesos (canjes hacia 2028) reduce riesgo de rollover en el corto plazo y evita que proveedores exijan precios dolarizados de forma inmediata. Sin embargo, el mercado mostró baja predisposición a mirar más allá de 2027: sólo el 27% de las colocaciones superó diciembre de 2027, y parte de esa demanda fue oficial (La Nación). En la práctica, si la confianza no mejora, los comercios seguirán trasladando aumentos por precaución.
¿Alcanza para pagar en julio y qué debería pasar ahora?
No alcanza por sí solo. Aunque la subasta en dólares sumó US$300 millones y el stock captado en moneda extranjera por Bonares totaliza US$1.231 millones (La Nación), los depósitos del Tesoro en el BCRA habían crecido apenas US$145 millones según la misma cobertura. Además, la compra diaria de reservas del BCRA promedia US$167 millones en abril (La Nación), pero convertir esos flujos en caja disponible para el pago requiere coordinación. En términos de política, apoyamos la acumulación de reservas por flujo y la máxima transparencia en ingresos externos: que las colocaciones sean públicas, diferenciando demanda privada y oficial. También insistimos en medidas que protejan el empleo formal mientras se busca financiamiento. Si no se consiguen otras fuentes —acuerdos externos, participación del sector privado en swaps o emisión con más plazo—, la presión sobre la próxima administración será mayor.
Franco Pellegrini