En Estados Unidos no hay una edad máxima legal para conducir: ningún estado exige entregar la licencia por haber cumplido determinada edad, y los controles se basan en aptitud, no en la fecha de nacimiento, según LA NACION.
¿Hasta qué edad pueden renovar la licencia en EE. UU.?
La respuesta directa es: hasta que el conductor demuestre que ya no conserva la aptitud necesaria. No existe una norma federal que ponga un tope de edad y, según LA NACION, “ningún estado obliga a los adultos mayores a entregar su licencia por haber cumplido determinada edad”. En la práctica, eso significa que las jurisdicciones usan exámenes y renovaciones periódicas para verificar capacidades físicas, visuales y cognitivas. El detalle clave: el sistema operativo se concentra en la evaluación funcional del individuo, no en un número mágico de años. Para quien viene de Argentina, esto choca con la idea de reglas fijas por edad; en EE. UU. predomina un enfoque basado en evidencia médica y rendimiento.
¿Qué cambió en California y por qué importa?
California introdujo en 2025 una modificación relevante: eliminó el examen escrito obligatorio para conductores mayores de 70 años que cuenten con un historial limpio de infracciones, según el portal oficial del DMV de California y reportado por LA NACION. Este cambio reduce una barrera administrativa para quienes mantienen buen récord y enfatiza evaluaciones prácticas y visuales. En paralelo, a nivel federal el Departamento de Transporte (DOT) recomienda un calendario escalonado de renovación: conductores de 70 a 80 años cada 4 años; de 81 a 86 años cada 2 años; y 87 años en adelante con renovaciones anuales, incluyendo examen visual y posible prueba práctica, según el DOT. Esos números —2025, 70–80, 81–86, 87+— no son capricho: buscan equilibrar autonomía y seguridad vial.
Cómo funcionan los controles de aptitud y qué significan en la calle
Los requisitos suelen combinar tres tipos de evaluación: revisión visual presencial, cuestionarios o cribados cognitivos y, en casos dudosos, pruebas prácticas al volante. Según LA NACION, la regulación “no opera sobre la fecha de nacimiento, sino sobre la aptitud demostrada”. Eso quiere decir que una persona de 85 años con buena visión y sin deterioro cognitivo puede conservar la licencia si supera las evaluaciones. Sin embargo, el procedimiento varía por estado: algunos piden exámenes clínicos más frecuentes; otros activan revisiones tras ciertos incidentes o quejas. Desde la perspectiva del tránsito, la variable predictiva de riesgo no es la edad per se sino la condición funcional, y ese matiz explica por qué el DOT sugiere intervalos más cortos a edades avanzadas.
¿Qué debería exigir la sociedad y qué transparencia necesitamos?
Lo que nadie cuenta es que las reglas técnicas funcionan solo si acompañan datos abiertos. Exigimos transparencia y datos accesibles sobre criterios de evaluación, tasas de rechazo por edad, intervalos entre renovaciones y correlación con siniestralidad. Sin esos números, las políticas quedan a criterio administrativo y no permiten auditorías públicas. Por ejemplo, California cambió el requisito escrito en 2025 y sería útil conocer cuántas renovaciones se vieron afectadas antes y después del cambio; esos datos no están incluidos en la crónica original. Pedimos que los estados publiquen indicadores periódicos —tasas de fallecimientos o choques por grupos etarios, número de reevaluaciones, tiempos de espera en oficinas— para evaluar si las medidas protegen la seguridad sin vulnerar la autonomía. Transparencia significa poder comparar, auditar y mejorar.