Irán dejó fuera a Sardar Azmoun del plantel que irá al Mundial 2026, según la crónica publicada por La Nación. El delantero, tercero en la tabla histórica de goleadores con 57 tantos en 91 partidos, no figura entre los 26 jugadores anunciados oficialmente; el ministerio de Deportes lo calificó de “traidor” tras una foto junto al jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum de Emiratos Árabes Unidos, mientras la federación intentó sin éxito una amnistía para incluirlo (según La Nación).
¿Por qué dicen que lo excluyeron?
La explicación oficial del entrenador Amir Ghalenoei es que la baja responde a “motivos técnicos”, pero medios oficialistas y fuentes cercanas al régimen lo vinculan a la foto con el jeque y a posturas críticas previas de Azmoun hacia el gobierno, según La Nación. Azmoun, de 31 años, ha sido un futbolista central para Irán: suma 57 goles en 91 partidos y aportó ocho tantos en las eliminatorias asiáticas que llevaron al equipo al Mundial (según La Nación). En 2022 ya había quedado bajo la lupa tras manifestar apoyo a protestas internas; ahora, en 2026, su ausencia se lee como una continuidad de esas tensiones. La Federación pidió una amnistía, pero el ministerio de Deportes fue inflexible, según la misma fuente.
¿Qué impacto tiene esto en la selección y en el Mundial?
El golpe es deportivo y simbólico. Azmoun era el segundo goleador en actividad para Irán y su ausencia altera la logística ofensiva del equipo que clasificó con su aporte de ocho goles en las eliminatorias (según La Nación). La lista oficial tiene 26 jugadores, y la programación ubica el debut de Irán el 15 de junio en Los Ángeles contra Nueva Zelanda; el resto de la fase de grupos contempla partidos contra Bélgica y Egipto en Los Ángeles y Seattle, respectivamente (según La Nación). Además, la selección trasladó su campamento de Tucson a Tijuana y, según el embajador iraní en México, aún no obtuvo los visados para viajar a Estados Unidos, lo que agrega presión al plantel antes de su primer partido (según La Nación).
¿Cómo afecta esto a los hinchas y a la logística del torneo?
La exclusión por motivos políticos —si se confirma como tal— complica a los hinchas y a la organización. La delegación iraní no pernoctará en Estados Unidos y gestionará estancias desde Tijuana, en territorio mexicano, para jugar en sedes estadounidenses; esa reubicación fue confirmada por autoridades y por la propia presidenta de México, Claudia Sheinbaum, que se ofreció a recibir al equipo (según La Nación). A su vez, la falta de visados y las advertencias públicas sobre seguridad desalentaron la llegada de seguidores iraníes, según reportes oficiales citados por La Nación. Para los organizadores, mover alojamientos y coordinar traslados transfronterizos aumenta costos y complejidad logística en una Copa del Mundo que ya implica partidos en tres países anfitriones.
¿Por qué debería importarle esto a un lector en Argentina?
Porque ilustra cómo la política internacional puede colarse en el deporte y cambiar partidos, planteles y viajes, no solo en Teherán sino en los países sede y para la audiencia global. En términos concretos: un delantero con 57 goles en 91 partidos (según La Nación) queda afuera por una foto, la selección se traslada de Tucson a Tijuana y el equipo enfrenta problemas de visados mientras se prepara para debutar el 15 de junio (según La Nación). Vemos un patrón que tuvo precedentes en 2022 y que ahora vuelve a mostrarse en 2026, con consecuencias prácticas para calendarios, seguridad y transmisión. Para el público argentino —que seguirá el Mundial en vivo— es una señal de que la política puede modificar el relato deportivo y la disponibilidad de jugadores clave, algo que conviene observar con atención y sin caer en especulaciones sin pruebas.
Lo que se sabe hasta ahora: la baja de Azmoun está confirmada en la lista de 26 jugadores; las razones oficiales son técnicas, pero fuentes vinculadas al régimen y la prensa oficial la presentan como una sanción ideológica. Seguiremos la evolución con documentos oficiales y reportes verificados antes de sacar conclusiones definitivas.
Sofía Santamarina