Si vas a salir a conocer la noticia: la Ciudad lanzó una licitación para poner en valor la Torre Espacial del Parque de la Ciudad y reabrir su mirador principal, ubicado a 176 metros de altura. Lo que se sabe hasta ahora: el pliego prevé retirar equipos obsoletos e instalar dos ascensores de alta velocidad, además de trabajos estructurales y una impermeabilización completa (fuente: La Nación/GCBA).
¿Qué planea hacer la Ciudad con la Torre Espacial?
El proyecto anunciado incluye la actualización tecnológica y una intervención integral sobre la estructura metálica. Según el pliego técnico citado por La Nación, se retirarán los antiguos equipos de elevación y se instalarán dos ascensores de alta velocidad para habilitar nuevamente la tercera plataforma, a 176 metros de altura. El diseño de la torre contempla tres volúmenes hexagonales situados a 120, 124 y 175 metros y espacios que suman 509 m2 para miradores y esparcimiento (datos: La Nación/GCBA). También se especifican estudios de integridad para tensores, anclajes y los macizos de hormigón armado, limpieza estructural, reparación de fisuras e impermeabilización para ajustar la torre a las normativas de seguridad vigentes.
¿Por qué importa esto para Villa Soldati y para la ciudad?
La reactivación promete impulsar turismo en el sur porteño y formar parte del llamado “Proyecto Sur” del gobierno. La Torre Espacial, inaugurada el 9 de julio de 1985 y fabricada en Austria en 1980, fue durante décadas un hito urbano: alcanza 208 metros de altura y sigue siendo un referente arquitectónico (fuente: La Nación/GCBA). Permaneció cerrada desde 2003, con una breve reapertura en 2011; ese cierre prolongado —más de 20 años— explica el deterioro de equipos y la urgencia técnica del proyecto (fuente: La Nación). Recuperarla puede traer visitantes y actividad económica local, pero para que los beneficios lleguen a los vecinos la intervención debe integrarse con políticas urbanas: conectividad, seguridad en el entorno y oferta cultural sostenida.
¿Qué faltas de claridad exigimos y por qué pedimos transparencia?
Vemos la inversión con interés, pero repetimos lo que ya pedimos en otras ocasiones: transparencia inmediata sobre financiamiento, plazos y condiciones de la colaboración público-privada. El proyecto menciona buscar capitales privados; cuando hay asociaciones público-privadas exigimos la publicación completa del pliego, el presupuesto estimado, las garantías técnicas y las cláusulas de mantenimiento. Además, la torre es Bien Cultural de la Ciudad desde septiembre de 2011 (dato: GCBA/La Nación), por lo que cualquier contrato debe explicitar controles patrimoniales. No es menor: la estructura lleva cerrada desde 2003 (23 años en 2026), y una mala negociación podría trasladar costos de mantenimiento futuro al Estado mientras el beneficio central queda en manos privadas.
Alternativas para hoy: qué hacer si te interesa y cómo reclamar
Si querés seguir la evolución del proyecto, lo práctico es chequear la sección de licitaciones del GCBA y los comunicados oficiales donde debería publicarse el pliego completo (La Nación ya publicó un resumen). Para quienes quieran exigir transparencia, sugerimos: pedir acceso al pliego mediante el portal de transparencia del gobierno porteño; solicitar la publicación del presupuesto estimado y del cronograma de obra; y requerir que la adjudicataria presente un plan de mantenimiento a 10 años. Desde la perspectiva de género, pedimos que el proyecto incluya iluminación perimetral, recorridos peatonales seguidos y espacios seguros para visitas nocturnas. También recomendamos que la Defensoría del Pueblo y la comisión de patrimonio de la ciudad revisen las condiciones antes de avanzar.
Firmamos como columna: creemos que la Ciudad puede recuperar un emblema sin vender a los vecinos la única ganancia. Exigimos números y plazos claros antes de celebrar la reapertura.
Luciana Bianco