La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta un repunte de 240.000 hectáreas de soja en la región núcleo para la campaña 2026/2027, luego de la peor siembra en 19 años. Según la entidad, la campaña anterior presentó 4,4 millones de hectáreas de soja en la región núcleo, 500.000 ha menos que las 4,9 millones de la campaña previa; el nuevo ciclo arranca en octubre de 2026 y la BCR atribuye gran parte del cambio al desplazamiento de trigo hacia soja (el 80% de 300.000 ha que se dejarían de sembrar con trigo). (Fuente: BCR, informe 26/05/2026).

¿Por qué volvería la soja y qué números importan?

La BCR identifica dos factores concretos: la conversión de parte del trigo y la preferencia por soja frente al maíz en la primera encuesta de intención de siembra. El desplazamiento de 300.000 hectáreas de trigo hacia otros cultivos explicaría 240.000 ha adicionales de soja (80% de 300.000), y la encuesta muestra mayor inclinación hacia la oleaginosa frente al maíz (BCR, 26/05/2026). En la región núcleo la soja de primera proyecta márgenes de US$445 por hectárea en campo propio, levemente superiores al maíz con US$437/ha; pero la inversión requerida difiere: implantar maíz demanda US$1.300/ha frente a US$700/ha de soja. Esos números —márgenes y costos— son la razón económica por la que muchos productores prefieren reducir la exposición a la inversión alta del maíz.

¿Qué significa esto para los productores y sus márgenes?

Traducido a la caja del productor: la soja requiere menos capital por hectárea y ofrece márgenes similares, lo que reduce la necesidad de financiamiento y el riesgo cambiario. En campo alquilado la BCR proyecta rentas muy ajustadas: aproximadamente US$5/ha para soja y US$4/ha para maíz; el esquema trigo/soja combinado sigue siendo el más rentable en campo propio con US$519/ha, y aun positivo en alquilado (US$50/ha) bajo supuestos de 150 km al puerto y alquileres de 18 qq/ha (BCR). Para un productor pyme que no tiene acceso fácil a créditos en dólares o cobertura cambiaria, bajar la inversión por hectárea es una decisión defensiva lógica. Sin embargo, los márgenes son sensibles a la variación del precio internacional, los fletes y el costo de insumos que suben en pesos y dólares.

¿Cómo impacta esto en la economía regional y el mercado de granos?

A nivel agregado, sumar 240.000 ha de soja y perder 300.000 ha de trigo modifica la oferta relativa de cereales y oleaginosas en la región núcleo —la principal cuenca exportadora argentina—, lo que puede presionar precios locales y flujos de exportación dependiendo del rendimiento y la demanda internacional. No es un desplazamiento neutro: menos trigo puede implicar mayor necesidad de importación o presión alcista sobre el precio del trigo doméstico, mientras que más soja presiona la oferta de poroto y aceite. Pero el volumen efectivo dependererá de rindes y clima; la BCR mismo señala que incluso con un escenario hídrico favorable para cereales, la soja aparece como alternativa defensiva por su menor inversión.

Desde la mirada pública, la recuperación parcial de área confirma que las decisiones de siembra son síntomas tanto de incentivos relativos (precios esperados y costos) como de condiciones macro: tipo de cambio, acceso a financiamiento y reglas de juego para las exportaciones. En ese sentido, nuestra posición editorial es consistente: apoyamos medidas de competitividad para el complejo sojero, pero condicionadas a máxima transparencia, protecciones para pymes y una ancla macro creíble que reduzca la incertidumbre sobre precios y costos de financiamiento.

Para ponerlo en perspectiva: la soja volvería a 4,64 millones de ha si se concre­tan las 240.000 ha adicionales, todavía por debajo de las 4,9 millones de la campaña previa; la campaña 2026/2027 será un test de cómo responden los productores ante precios relativos, costos de implantación y la disponibilidad de crédito. Si el objetivo es acompañar esa recuperación sin aumentar vulnerabilidades, las herramientas públicas deberían focalizarse en financiamiento transparente en pesos ajustado por productibilidad, seguros climáticos accesibles y reglas claras de comercio exterior.

Franco Pellegrini