Si vas a salir: en Mar del Tuyú el mar avanzó hasta la primera línea de casas después de una pleamar extraordinaria y se perdieron “cientos de toneladas” de arena, además de fracturas en losas y defensas, según La Nación.

¿Qué pasó en Mar del Tuyú?

El fin de semana una ciclogénesis extratropical trajo una crecida y una pleamar que, aunque no tuvo el oleaje más agresivo, sí produjo un retiro masivo de arena y daños en infraestructura pública y privada. Vecinos y la nota de La Nación reportan columnas movidas en plataformas de hormigón, paredones rajados y bajadas inestables; hay testimonios de propietarios y comerciantes que hablan de pérdidas visibles en el frente costero. El fenómeno no es nuevo: el proceso viene por lo menos desde hace más de tres décadas y el peor antecedente fue el temporal de 1993 (La Nación). Además, un testigo citado dijo ser propietario hace 17 años y ver cómo la playa se achicó sistemáticamente (La Nación). Estos datos muestran que no se trató de un episodio aislado sino de un avance sostenido del mar sobre la costa.

¿Por qué sigue pasando esto y qué herramientas hay?

La explicación técnica combina erosión natural, variaciones en la deriva litoral y la intensidad creciente de pleamares que reducen la superficie de playa hasta dejar sin defensa a construcciones cercanas. En la práctica, la ausencia de una defensa homogénea llevó a que proliferen soluciones particulares: escolleras, bolsones de arena, neumáticos y muros privados, todos con eficacia limitada y efectos en la continuidad del frente de playa (La Nación). Existe además un marco legal: la ley provincial 14.664, que incluyó 324 inmuebles en un listado para posibles expropiaciones, pero su implementación requiere fondos que exceden al municipio (La Nación). Esa normativa se prorrogó en 2021 por cinco años y vence el 16 de julio próximo, según la misma fuente. Mientras tanto la respuesta coyuntural es el refulado: traer arena desde localidades del norte del partido en camiones y distribuirla con motoniveladoras (La Nación), una intervención cara y temporal.

¿Cómo afecta esto a la gente y qué diferencias de género y renta vemos?

La erosión y la pérdida de playa golpean en primera instancia a quienes viven todo el año y a la economía local dependiente del turismo estacional. La nota cita a propietarios que alojan vendedores ambulantes y a vecinos que hacen changas: su patrimonio y sus ingresos quedan expuestos cuando la playa desaparece. También baja el acceso al espacio público de esparcimiento, que afecta más a hogares de menores recursos que no pueden trasladarse a playas más acomodadas. Desde la lente de género, la reducción de playa y la precarización de paseos y accesos empeoran la sensación de inseguridad nocturna y reducen lugares públicos seguros para mujeres y familias; la pérdida de iluminación o el cierre de paseos por daños estructurales incrementan esos riesgos. Vemos además que algunas edificaciones a menos de 50 metros del límite actual pueden empezar a correr riesgo si el ritmo de erosión continúa (La Nación).

Alternativas para hoy y a quién pedir cuentas

Para el corto plazo: evitar sectores con columnas y bajadas inestables, seguir los cortes de acceso señalados por el municipio y documentar daños (fotos con fecha) para reclamos. En el mediano y largo plazo necesitamos dos cosas: asignación de fondos provinciales/nacionales para implementar la ley 14.664 o su alternativa, y un plan costeado y transparente de defensa litoral que incluya estudios técnicos independientes sobre refulado y escolleras. La Nación recuerda que la comuna no tiene recursos suficientes para ejecutar las expropiaciones y que el refulado ya es la alternativa práctica en la zona (La Nación). Pedimos transparencia: que se publiquen costos estimados, contratos y plazos, y que las prioridades protectoras consideren a los más vulnerables. Si querés seguir el estado, el primer reclamo es ante la Secretaría de Planeamiento local; para seguimiento público exigimos que las autoridades provinciales y municipales publiquen cifras y cronogramas.