Marcelo Culotta ganó las elecciones y es el nuevo presidente de San Lorenzo, según informó Crónica el 30/05/2026 (Crónica, 30/05/2026). La afirmación es clara, pero la nota disponible en ese medio no adjunta datos claves que hacen a la legitimidad: número de votos, porcentaje de participación y listado de socios habilitados para votar. Vemos la victoria anunciada, y simultáneamente observamos un vacío informativo que obliga a preguntar por la transparencia del proceso.

¿Qué representa para el club esta votación?

San Lorenzo es, por historia y masa social, uno de los cinco grandes del fútbol argentino (5 grandes, según la historiografía del fútbol argentino y registros de AFA). Fue fundado en 1908 (Club Atlético San Lorenzo de Almagro, sección historia), lo que significa que en 2026 se cumplen 118 años de su fundación (2026 menos 1908 = 118). Esos números no son datos ornamentales: remiten a un tejido asociativo amplio, a recursos económicos vinculados a la masa societaria y a decisiones que afectan instalaciones, deuda y políticas deportivas.

La presidencia de un club con esa magnitud no es un cargo simbólico. Vemos cómo las decisiones sobre transferencias, contratos de televisación, y proyectos inmobiliarios tienen impacto real en las finanzas del club y en la vida del barrio de Boedo. Por eso pedimos que los resultados electorales vengan con datos abiertos: padrón, número de socios votantes, actas de escrutinio y resultados seccionales. Sin esos números, la noticia se queda en un titular y la comunidad no puede verificar la legitimidad del cambio de mando.

¿Qué datos pedimos y por qué importan?

Primero: el número absoluto de votos por lista y el porcentaje de participación del padrón. Segundo: el padrón de socios habilitados a votar, con fecha de corte y reglas aplicadas. Tercero: las actas y el recuento por urna o mesa, y la firma de los fiscales presentes. Crónica informa la victoria pero no publica esas cifras en la nota consultada (Crónica, 30/05/2026), y esa omisión empobrece el registro público del hecho.

Pedimos datos porque la deliberación pública necesita verificabilidad. Cuando el electorado es una base de socios que puede implicar recursos —cuotas sociales, espacios en el estadio, derechos comerciales— exigir transparencia no es formalismo: es control ciudadano. Además, en contextos donde clubes negocian con actores privados, la claridad sobre quién ganó y con qué apoyo ayuda a anticipar proyectos y evaluar riesgos.

¿Qué se puede esperar y qué debería pasar ahora?

Vemos tres pasos mínimos. Uno: la publicación inmediata del escrutinio detallado por parte de la junta electoral del club o del veedor designado. Dos: la apertura del padrón y la publicación del porcentaje de participación sobre el total de socios habilitados, con la fecha de corte precisa. Tres: la entrega de las actas a la fiscalización independiente y su difusión online para consulta pública. Sin esos pasos, la comunicación pública será débil y la posibilidad de controversia aumentará.

Entendemos que los clubes tienen protocolos propios, pero también recordamos que la confianza se construye con datos. Reclamamos que la nueva conducción haga un gesto de transparencia: publicar cifras y procedimientos. Si eso ocurre, la transición será más sólida y la comunidad —socios, socios adherentes, socios simpatizantes y la ciudad— podrá evaluar con criterio. Si no hay datos, la narrativa queda a merced de titulares y rumores, y eso es malo para la vida institucional de un club que cumple 118 años este 2026.

Camila Goldberg