Agustín Marchesin sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y será baja entre seis y ocho meses, por lo que Boca tiene que decidir en cinco días si solicita un reemplazo para la nómina oficial (La Nación, 15/4/2026).
La lesión y el impacto inmediato
La imagen del arquero saliendo entre lágrimas resumió dos cosas: una pérdida deportiva y un problema de gestión inmediata. Marchesin fue diagnosticado con rotura del ligamento cruzado anterior y, según el parte oficial del jefe médico Jorge Batista, la recuperación demandará entre seis y ocho meses (La Nación). El golpe es deportivo —el equipo venía de una racha de 11 partidos sin derrotas— y también psicológico: la salida del capitán obligó al plantel a recomponerse en el partido ante Barcelona de Guayaquil, aunque el resultado terminó siendo favorable (La Nación). Ese dato importa porque un arco sostenido por un referente no se remplaza solo con buenos deseos; implica planificación médica, deportiva y contractual.
¿Puede Boca pedir reemplazo y qué riesgos implica?
La AFA, en su Boletín n.º 5541 del 28 de septiembre de 2018, definió que los clubes disponen de cinco días corridos desde la lesión, la sanción o la enfermedad para solicitar un reemplazo, siempre que la situación no supere el 70% del torneo y que el jugador haya firmado planilla en al menos el 25% de los partidos (Boletín AFA n.º 5541). En el caso de Boca, el calendario alterado por el paro dejó disputadas 13 jornadas de Apertura en lugar de 14, por lo que el club todavía está dentro del plazo reglamentario para pedir un reemplazo; Marchesin figuró en la planilla en 12 de esos encuentros (La Nación). Eso habilita la vía formal, pero no es automática: si solicita la sustitución en la lista de la Copa Libertadores, el reglamento de Conmebol establece condiciones específicas sobre la reincorporación del arquero sustituido (Reglamento Copa Libertadores, punto 3.7.5, CONMEBOL).
¿Qué alternativas tiene Boca y qué limitaciones pesan?
En el corto plazo, Leandro Brey será titular en el clásico ante River; Brey disputó apenas siete partidos en los últimos 15 meses, mientras que Javier García, de 39 años, no juega desde hace dos años y cumple un rol más de liderazgo que de competencia (La Nación). Además, el mercado internacional presenta una restricción práctica: el TMS para transferencias internacionales está cerrado, por lo que cualquier refuerzo debería salir del ámbito local (La Nación). A eso se suma el cupo de extranjeros: Boca tiene seis foráneos registrados y solo cinco pueden ser convocados por partido, una limitación que condiciona la búsqueda de un arquero extranjero (La Nación). En suma, la ecuación no es solo deportiva; es contractual, reglamentaria y logística.
Qué deberían hacer los dirigentes (y qué pedimos)
Las decisiones que tome la dirigencia tendrán efectos deportivos y comunicacionales. Pedimos que se apliquen criterios claros: 1) un informe médico público y detallado sobre el diagnóstico y plazos, 2) transparencia sobre si se solicitará la sustitución en la lista de la Libertadores —conocer las implicancias porque, según Conmebol, un arquero sustituido por lesión no podrá volver a jugar la competición si se lo retira por esa vía (Reglamento Copa Libertadores, punto 3.7.5, CONMEBOL)— y 3) explicación pública sobre la estrategia deportiva en relación con Brey y García. No es sólo política de fútbol: es información pública que afecta a socios, hinchas y a la credibilidad institucional del club.
Lo que nadie cuenta es que estas elecciones también moldean la temporada: decidir ahora puede cerrar la puerta a Marchesin en la Libertadores; esperar puede dejar al equipo con un arco inexperto en partidos decisivos. Exigimos a Boca la misma transparencia que reclamamos a otras instituciones: datos médicos con fuentes, claridad reglamentaria y argumentos deportivos por escrito. Los clubes no escapan a la necesidad de rendición de cuentas.
— Camila Goldberg