Javier Milei llegó a Jerusalén en su tercera visita oficial a Israel para participar de la ceremonia de las antorchas, un acto que este año provocó fuertes controversias por la selección de sus protagonistas, según LA NACION.
Contexto en Israel: ¿por qué llega en un mal momento?
La visita se produce cuando la tregua que puso en pausa enfrentamientos importantes es considerada frágil y negociada con influencia externa, según LA NACION. La operación militar llamada “rugido del León” comenzó el 28 de febrero de 2026, fecha citada por el mismo medio, y a un mes y medio de su inicio la incertidumbre persiste en la región. La ceremonia de las antorchas honra tradicionalmente a 12 figuras, en referencia a las 12 tribus de Israel, y este año la elección de algunos invitados provocó críticas de medios locales como Haaretz y The Times of Israel. Entre los nombres señalados figura Avraham Zarbiv, de 54 años, cuya nominación fue cuestionada públicamente por sus declaraciones y posteos desde Gaza, según LA NACION. En paralelo, la presencia de aviones de combate de la US Air Force en Ben Gurion fue destacada por el mismo medio como signo de la mayor militarización de la aerostación.
¿Qué busca Milei y qué recepción encontrará?
Milei, que se definió públicamente como un presidente “sionista” y que ya visitó Israel en febrero de 2024 y junio de 2025, será recibido con actos oficiales y reconocimientos, incluida una medalla y un doctorado honoris causa, según LA NACION. Su postura de apoyo casi automático a Israel lo coloca entre los pocos mandatarios dispuestos a viajar en este momento; esa alineación explica la alfombra roja y la fanfarria que anticipan las autoridades locales. Al mismo tiempo, la polémica sobre los invitados a la ceremonia reduce parte del alcance simbólico del acto y genera disenso interno, donde incluso figuras seleccionadas declinaron participar, según The Times of Israel. Desde nuestro punto de vista, la visita tiene doble lectura: refuerza vínculos bilaterales y ofrece réditos políticos simbólicos, pero llega en un momento en el que la legitimidad de algunos actos oficiales está cuestionada dentro de Israel.
¿Qué implica para Argentina y qué riesgos trae esta agenda?
Para la Argentina, la visita puede potenciar la agenda exterior del Gobierno en el corto plazo y facilitar coincidencias diplomáticas; sin embargo, también expone al país a las fricciones regionales. En términos concretos, se trata de una gira de tres días con actos públicos y protocolares que incluyen la ceremonia de las antorchas y una plaza bautizada como “Argentina”, según LA NACION. El impacto práctico sobre comercio o seguridad bilateral no es inmediato ni evidente: Ben Gurion opera con restricciones y pocas aerolíneas comerciales han normalizado vuelos, de acuerdo al relato periodístico. Además, la elección de apoyos explícitos en contextos de conflicto aumenta el riesgo de críticas internas y de cuestionamientos desde terceros actores internacionales. En ese marco, la visita obliga a medir beneficios simbólicos frente a posibles costos diplomáticos.
Conclusión: prudencia y verificación
Mantenemos cautela ante esta cobertura: exigimos verificación del texto final de los actos, las actas y los registros oficiales antes de evaluar con firmeza el alcance político o judicial de la visita. La nota de LA NACION aporta fechas y nombres relevantes —tercera visita de Milei; inicio de la operación el 28 de febrero; 12 figuras en la ceremonia— pero para calibrar consecuencias bilaterales y legales será necesario revisar documentos oficiales y comunicados del gobierno argentino y de las autoridades israelíes. Mientras tanto, la visita es un hecho político con efectos simbólicos claros y riesgos prácticos que deberán medirse con fuentes primarias.