El 23 de abril de 2026 Milei fue al Congreso acompañado por el diputado Juan Adorni y aseguró que “la inflación comenzará a bajar” (Fuente: Noticiasd, 23/04/2026). Esa frase es políticamente potente, pero no es un dato económico: para los ciudadanos y los comerciantes necesita traducirse en cifras verificables y en políticas coherentes. Traducido: prometer una baja no es lo mismo que generar las condiciones para que ocurra.

¿Qué dijo Milei y qué evidencia presentó?

Milei afirmó ante el Congreso que la tendencia de los precios cambiará. El anuncio se hizo el 23/04/2026 (Noticiasd). En términos verificables, aún no hay una serie temporal publicada que muestre una baja sostenida: una tendencia necesita, como mínimo, varios meses consecutivos de desaceleración en la inflación mensual y señales claras en reservas y tipo de cambio. El equipo oficial ha presentado otros proyectos recientes que tocan la deuda y la normalización de pagos (ver, por ejemplo, el proyecto para pagar a fondos por el default de 2001 publicado el 23/04/2026), pero una promesa verbal no equivale a una política pública operacionalizada. Si la afirmación se basa en medidas futuras, esas medidas deben detallarse y acompañarse con metas y plazos.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en los comercios?

Para el salario, el alquiler y la canasta básica la diferencia entre decir que “la inflación va a bajar” y que “la inflación baja” es concreta. Una baja real se traduce en aumentos de poder adquisitivo reales; una promesa sin ancla puede significar, en cambio, correcciones nominales que no alcanzan. Desde la lente del comerciante: el dueño de una mayorista de telas (mi viejo tiene un negocio hace 30 años) necesita previsibilidad en el tipo de cambio, costos y crédito. Sin acumulación de reservas por flujo y sin reglas claras de precios y tarifas, los proveedores seguirán ajustando márgenes y heredando volatilidad a los precios finales. Para proteger empleo formal en el Gran Buenos Aires, como venimos exigiendo en posiciones recientes (fechas 23-24/04/2026), cualquier plan debe incluir medidas específicas de respaldo a la actividad productiva y a la cadena de pagos.

¿Qué indicadores hay que mirar para creer en la baja?

No alcanza con una declaración: hay indicadores verificables que permiten evaluar si la inflación comenzó a bajar. Entre ellos: una caída sostenida de la inflación mensual reportada por INDEC durante al menos 2-3 meses consecutivos; recuperación neta de reservas internacionales del BCRA por flujo (no solo por operaciones contables) durante trimestres sucesivos; y estabilidad en el tipo de cambio nominal y en las expectativas (encuestas REM del BCRA o similares). Hasta ahora no se ha mostrado esa combinación de señales. Pedimos además transparencia en los ingresos externos y en las negociaciones de deuda para que la acumulación de reservas y la disciplina fiscal sean creíbles.

¿Qué hace falta —en concreto— para que la promesa se convierta en política creíble?

Tres requisitos prácticos: 1) un ancla macro clara y verificable (por ejemplo, metas o reglas de acumulación de reservas por flujo), 2) coordinación fiscal entre Nación, provincias y municipios para evitar que subsidios o readecuaciones provinciales tornen inefectiva la política nacional, y 3) medidas que protejan el empleo formal ante reestructuraciones sectoriales. Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y la transparencia en pagos a acreedores —postura que hemos sostenido en declaraciones previas— y exigimos que cualquier plan incluya metas cuantificables y salvaguardas para el empleo en el Gran Buenos Aires. Si no hay datos que respalden la baja en los próximos meses, la declaración quedará en un anuncio político sin alcance real.

Para los lectores: una promesa de baja es una buena noticia potencial, pero la clave está en los números y en la transparencia. Hasta que no se vean meses consecutivos de desaceleración y señales claras en reservas y tipo de cambio, seguiremos evaluando la afirmación con escepticismo técnico y con exigencia de medidas concretas.

Fuentes: Noticiasd (23/04/2026); proyecto legislativo referido a deuda y default de 2001 (23/04/2026); posiciones editoriales internas del 23-24/04/2026.