Los movimientos sociales más visibles del país reconocen una caída en su capacidad de movilización durante la gestión de Javier Milei, pero sostienen que mantienen estructura territorial y proyectan un renacimiento en las calles. Según LA NACION, el Polo Obrero calcula entre 15.000 y 17.000 militantes y afirma operar unos 1.300 comedores, contra casi 3.000 en el pasado; el Movimiento Evita declara alrededor de 16.700 integrantes y unos 2.000 comedores “de forma intermitente”.
¿Cómo están hoy los movimientos sociales?
Los datos que aportan las propias organizaciones muestran una doble lectura: retracción operativa y demanda creciente. El Polo Obrero dijo a LA NACION que hoy tendría entre 15.000 y 17.000 “compañeros” y que sus comedores son cerca de 1.300, una caída respecto a los casi 3.000 que tenían anteriormente; ese contraste es la comparación temporal más directa que ofrecen los propios dirigentes. El Movimiento Evita reporta 16.700 militantes y desglosa sectores con 5.000 trabajadores de espacios públicos, 3.000 en tareas de cuidado y otros frentes estudiantiles y de mujeres; además indica alrededor de 2.000 comedores en funcionamiento intermitente, según la nota. La Corriente Clasista y Combativa (CCC) confirma baja en movilización y dice que la concurrencia a comedores aumentó un 30%, según la organización.
¿Qué dicen las organizaciones y qué responde el Gobierno?
Las organizaciones atribuyen la retracción a políticas que describen como “criminalizadoras” y a recortes en la ayuda que, según el Polo Obrero, se tradujeron en la salida de alimentos de comedores luego de fallos y decisiones administrativas. Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero, sostuvo a LA NACION que la “política criminalizadora, judicializadora y represora” impactó en la militancia y que, pese a ello, se logró una movilización el 7 de abril con “miles” y “casi 80 organizaciones” en cerca de 100 puntos del país. Desde el Gobierno, una fuente consultada por LA NACION afirmó que no cuentan con registros precisos sobre militantes ni comedores. En su discurso del 1º de marzo, el presidente Milei reivindicó incrementos en prestaciones: “AUH aumentó 492,9% respecto al valor heredado en 2023” y dijo haber incorporado a 600.000 chicos, además de porcentajes de aumento en otras prestaciones, según su alocución.
¿Qué puede pasar en la calle y en la política?
Las organizaciones sostienen que la actividad social puede recomponerse por el desgaste económico: la CCC reporta aumento de la demanda en comedores del 30% y el Movimiento Evita habla de mayor concurrencia que excede la capacidad de funcionamiento diario. Ese fenómeno introduce una presión social inmediata: si la oferta de asistencia sigue limitada —las propias agrupaciones hablan de servicios intermitentes—, la probabilidad de nuevas movilizaciones organizadas crece. En clave política, los movimientos buscan reconstruir unidad táctica: el relato de Belliboni sobre la unidad de 80 organizaciones en abril anticipa intentos de coordinación. Nosotros mantenemos cautela: antes de evaluar alcances políticos o judiciales hay que verificar textos, actas y registros, y contrastar cifras de organizaciones con datos administrativos o independientes. Resta ver si la recomposición será sostenida o coyuntural frente a la fragilidad operativa que ellas mismas describen.