Un grupo seleccionado de pilotos de la Fuerza Aérea Argentina se entrena en Tucson, Arizona, bajo el programa Peace Cóndor para operar los F-16 adquiridos a Dinamarca; seis aviones llegaron a la Base Área Militar Río Cuarto en diciembre de 2025 y la Fuerza Aérea confirma la posibilidad de una segunda entrega de seis unidades en octubre de 2026 (según LA NACION y Fuerza Aérea Argentina). El objetivo oficial es que los pilotos ejecuten el primer “vuelo solo” en el país antes de fin de año, y las autoridades repiten que los pagos y la inversión están incluidos en la Letter of Offer and Acceptance (LOA) firmada en diciembre de 2024.

¿Qué están haciendo los pilotos en EE. UU.?

Los oficiales argentinos participan del llamado “B-course” en el 195th Fighter Squadron de la Guardia Aérea Nacional de Arizona, una unidad a la que la Fuerza Aérea describe como la principal escuela de F-16 del mundo; allí completan un programa que, según la institución, requiere aproximadamente nueve meses de entrenamiento y que abarca desde procedimientos básicos hasta tácticas aire-aire y reabastecimiento en vuelo (información de la Fuerza Aérea Argentina y LA NACION). Previos al curso, los pilotos superaron pruebas psicofísicas como la cámara centrífuga de altas fuerzas G y la cámara hipobárica, y dedicaron tiempo a simuladores y al estudio de aviónica; la institución señaló además que por razones de seguridad no divulga la cantidad exacta de personal desplazado. El 195th Squadron y las empresas asociadas suministran tanto instrucción en vuelo real como entrenamiento en simuladores tácticos DART, y la Fuerza Aérea enfatiza la necesidad de “liderazgo” y “sinergia” para integrar los sistemas de datalink del F-16.

¿Cuándo podrían volar los F-16 en Argentina?

Seis F-16 se encuentran en el Área Militar Río Cuarto desde diciembre de 2025, es decir hace aproximadamente cinco a seis meses al momento de esta nota (LA NACION); aunque ya hubo un “primer vuelo solo” de un piloto argentino en Arizona, la Fuerza Aérea mantiene como aspiración realizar ese primer vuelo en espacio aéreo argentino antes del cierre del año calendario. La planificación original había ubicado la segunda entrega para diciembre de 2026, pero fuentes oficiales indicaron a este medio que trabajan para adelantarla a octubre de 2026, lo que reduciría a dos meses la diferencia entre el calendario inicial y la nueva fecha propuesta (comparación de cronogramas, según Fuerza Aérea Argentina y LA NACION). Resta confirmar el cronograma definitivo y la certificación de las rutas de vuelo y procedimientos operacionales locales que permitan el empleo regular de las aeronaves en el país.

Implicancias operativas y financieras

La Fuerza Aérea describe el costo del adiestramiento como “inversión” incluida en la LOA firmada con EE. UU. en diciembre de 2024; según fuentes oficiales, los pagos se cumplen en tiempo y forma (Fuerza Aérea Argentina, LA NACION). Operativamente, la llegada de otras seis unidades aumentaría la flota tangible a 12 F-16 si se concreta la segunda entrega, lo que implica escalonar capacidades de mantenimiento, repuestos y personal técnico; técnicos argentinos ya se formaron en Estados Unidos y Dinamarca y consolidan su experiencia con la actividad diaria en Río Cuarto y Tandil, con apoyo de la empresa Top Aces y el uso de una “aeronave número 25” para instrucción en tierra. Además, la adopción del avión requiere entrenamiento en seguridad informática, protección física y logística de reabastecimiento, variables que condicionan el ritmo de operatividad y que la Fuerza Aérea está implementando según fuentes oficiales.

Qué falta verificar y por qué mantenemos cautela

Aunque existen fechas, lugares y cursos verificables —LOA de diciembre de 2024, seis F-16 en Río Cuarto desde diciembre de 2025, curso de nueve meses en el 195th Squadron— quedan por confirmar oficialmente varios puntos relevantes: el número exacto de pilotos y técnicos desplegados (la fuerza no lo informa), el calendario final de las entregas y los detalles financieros completos de la LOA más allá de la afirmación de cumplimiento de pagos. Mantener la cautela exige, como ya sostuvimos, la verificación de textos contractuales, actas y registros que precisen plazos y responsabilidades operativas antes de evaluar alcance político o judicial (posicion editorial coherente con notas previas). Hasta que esos documentos estén disponibles, la cronología pública y las declaraciones oficiales permiten seguir el avance operativo, pero no bastan para evaluaciones finales sobre capacidad operativa o impacto estratégico.