El Banco Nación ofrece dos líneas dirigidas a jubilados que cobran por la entidad: un crédito personal con monto máximo de hasta $50.000.000 y un plazo de hasta 72 meses, siempre que la cuota no supere el 35% del haber; y un “adelanto de haberes” de libre destino, con montos entre $50.000 y $1.000.000, que se cancela automáticamente con la primera acreditación posterior a su uso (según Banco Nación, comunicado de mayo 2026). El dato clave: la cuota está limitada al 35% del haber y las deducciones se realizan vía el código que ANSES asigna al banco.

¿Cómo son exactamente las dos opciones que anuncia el Banco Nación?

La primera es un crédito personal tradicional para jubilados y pensionados que cobran en Banco Nación: monto mínimo $100.000 y máximo hasta $50.000.000, plazo hasta 72 meses, sin límite de edad, y débito automático desde la caja de ahorro o por código de descuento en el recibo de ANSES (según Banco Nación). La segunda línea, el “adelanto de haberes”, tiene un rango menor: mínimo $50.000 y máximo $1.000.000, acreditación inmediata vía la app BNA+ y renovación automática mensual de la oferta. Importante: el programa no alcanza a beneficiarios de pensiones no contributivas que dependen del Ministerio de Desarrollo Social, aun si ANSES las liquida, según la comunicación oficial. Estos son los términos formales; las condiciones finales dependen de la tasa nominal y del Costo Financiero Total que el banco aplique.

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo como jubilado?

Lo relevante para el recibo es el límite del 35%: si la cuota excede ese tope, el banco no podrá tomarla. Traducido: la capacidad de endeudamiento queda anclada al haber. Por ejemplo, si un jubilado tuviera un haber de $150.000, el tope de cuota sería $52.500 mensuales (35% de $150.000). En la práctica eso define cuánto se puede pedir a 72 meses o en un adelanto a única cuota. El “adelanto” es cómodo si se necesita efectivo rápido —acreditan y cancelan con la próxima acreditación— pero puede ser más caro en términos de CFT. Además, el débito automático significa que la cuota se cobra aunque el beneficiario no recuerde haberla solicitado; por eso es clave verificar la documentación antes de firmar. Los cálculos concretos dependen de la tasa Nominal Anual y del CFT que aplique el banco.

¿Qué deberías exigir antes de firmar un préstamo siendo jubilado?

Primero, transparencia total: tasa nominal, CFT, comisiones, y simulaciones de cuotas a diferentes plazos (ej.: 12, 36, 72 meses). Pedí por escrito la fecha de débito y el código de descuento que usará ANSES para trazar el cargo. Segundo, confirmá la exclusión de pensiones no contributivas si aplica a tu caso —el programa no las incluye, según Banco Nación—. Tercero, revisá alternativas: la línea con tope de hasta $50.000.000 puede sonar atractiva para quienes tienen alto haber, pero el adelanto de hasta $1.000.000 es la opción operativa para emergencias pequeñas; comparar CFT es fundamental. Finalmente, si aceptás renovación automática —como ofrece el adelanto— preguntá cómo cancelarla y qué pasa si el próximo haber es inferior por ajustes o retenciones.

Perspectiva y recomendación: ¿qué les pedimos a los bancos y a las autoridades?

Vemos esta oferta como una herramienta útil para quien necesita liquidez inmediata, pero con límites claros: la deuda futura queda atada a un ingreso que sufre erosión por inflación. El dato institucional: plazo hasta 72 meses y tope de cuota del 35% (Banco Nación) requieren que los contratos sean claros y que ANSES y el banco informen sin ambigüedades cómo opera el descuento. Desde nuestra columna respaldamos la transparencia en ajustes de ANSES y medidas que protejan a jubilados frente a la pérdida de poder adquisitivo; exigimos información sobre tasas y CFT antes de la firma y campañas informativas para evitar sobreendeudamiento. En números: montos máximos $50.000.000 y $1.000.000 para adelantos, monto mínimo $100.000 en la línea principal, y plazo hasta 72 meses —todos datos públicos del Banco Nación—. Franco Pellegrini