El bloque del presidente Javier Milei presentó un proyecto que, según la nota de Editor Mendoza del 26 de mayo de 2026, busca derogar la normativa de etiquetado frontal de alimentos. La información disponible hasta ahora es de segunda mano: el texto del proyecto y sus anexos no están a la vista pública en la versión que pudo consultarse para esta nota. Mantenemos cautela: exigimos verificación de textos, actas y registros antes de evaluar alcance político o judicial.
¿Qué propone exactamente el proyecto?
De lo que publicaron medios y voceros, el eje es la supresión de las obligaciones que impone el régimen de etiquetado frontal. Esa descripción proviene de Editor Mendoza (26/5/2026). No obstante, para saber qué artículos se derogan, qué plazos se fijan y qué régimen sancionatorio —si lo hay— es imprescindible acceder al expediente y al texto completo. Recordamos que el presidente asumió el 10 de diciembre de 2023, lo que sitúa este envío parlamentario en los primeros 30 meses de gestión (según Casa Rosada). En ausencia del texto formal, cualquier síntesis corre el riesgo de omitir anexos técnicos: por eso aquí privilegiamos la cautela y la verificación documental.
¿Cómo impacta esto en la salud pública y en el mercado argentino?
Las políticas de etiquetado buscan informar al consumidor sobre contenido de azúcares, sodio y grasas; la evidencia internacional es diversa y depende del diseño. A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica cifras que explican la preocupación pública: según la OMS (2016), aproximadamente el 39% de los adultos presentaban sobrepeso y 13% obesidad a escala mundial, datos que suelen citarse como antecedente de estas regulaciones. Países de la región implementaron distintos modelos: Chile introdujo su sistema de advertencias en 2016 (Ministerio de Salud de Chile). Los sectores productores y de alimentos procesados advierten sobre costos y etiquetado como barrera comercial; organizaciones de salud sostienen que la información clara protege decisiones. Para evaluar impacto en Argentina hacen falta modelos locales de consumo y estudios comparativos, y esos estudios deben cotejarse con el texto del proyecto si pretende derogarse la norma vigente.
¿Qué camino legislativo y jurídico enfrenta el proyecto?
El trámite formal exige la presentación en la Cámara correspondiente, comisiones técnicas y luego el tratamiento en recinto; si el texto busca la derogación completa podría también acarrear controversias constitucionales dependiendo de su redacción y de normas supralegales. En el escenario político, el resultado dependerá de mayorías y consensos: sin el texto no es posible estimar cuántas firmas de apoyo o rechazo tiene la iniciativa. Además, los afectos a la política regulatoria remarcan que la derogación de una norma sanitaria suele generar recursos y reclamos ante tribunales cuando intervienen derechos de salud pública o normas internacionales. Reiteramos la posición: mantenemos cautela y exigimos verificación de textos, actas y registros antes de evaluar alcance político o judicial. Hasta que el expediente y las actas de comisión sean públicas, lo que corresponde es leer y analizar el texto fuente, no reproducir resúmenes no verificados.
En síntesis: hay una comunicación pública sobre una intención legislativa con fecha de difusión del 26/5/2026 (Editor Mendoza), pero falta el documento base para ponderar alcance técnico y jurídico. Seguiremos la traza del expediente y actualizaremos la nota cuando estén disponibles el texto y las actas de tratamiento en comisión.
— Osvaldo Santini