En marzo de 2026, 1.055.431 personas fueron alcanzadas por retenciones del impuesto a las ganancias, según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) reportados por LA NACION. De ese total, 883.969 eran empleados en relación de dependencia y 171.462 jubilados y pensionados. La cifra representa un aumento de 1,7% respecto a marzo de 2025 y muestra cómo las actualizaciones y las reformas fiscales empujan a más contribuyentes dentro del esquema de retención.

¿A quiénes afecta y cuánto se recauda?

El dato central es que la recaudación por los ingresos de marzo llegó a $604.851 millones, de los cuales $579.594 millones provinieron de salarios y $25.257 millones de haberes previsionales, según ARCA informado por LA NACION. El promedio retenido por persona fue de $147.304. Hoy, en el primer semestre de 2026, el piso para que un asalariado tribute es un salario neto superior a $2.490.038 (equivalente a un bruto de $3.000.045 si no declara cargas), y para un jubilado el mínimo es el haber mínimo de la ANSES multiplicado por ocho, que en mayo es $3.145.393. Esos umbrales varían si el contribuyente declara cónyuge o hijos y por las dos actualizaciones por inflación previstas por la ley 27.743 (fuente: ARCA/LA NACION; ANSES).

¿Cómo impacta esto en tu bolsillo?

Si ganás lo suficiente como para quedar alcanzado, lo inmediato es una menor liquidez mensual: el importe retenido se lleva parte del salario o del haber. Aunque la cantidad de retenidos (1.055.431) equivale a alrededor del 9% de los asalariados totales según la Secretaría de Trabajo, el impacto no es uniforme: la variación interanual muestra un incremento pequeño en empleados (0,34% vs 2025) pero una suba marcada en jubilados (21,6% vs 2025), por la dinámica de haberes y topes adicionales (ARCA/LA NACION). El Fondo Monetario Internacional, en su staff report, sugiere reducir el umbral para que el 20% de los trabajadores pague Ganancias, lo que aumentaría la recaudación en torno a 0,4% del PBI; traducido al bolsillo, eso significaría mayor sacrificio de ingresos en un contexto en el que el poder adquisitivo viene cayendo. Para hogares y comerciantes, menos consumo disponible se traduce en menor demanda para pymes y menor rotación de stock.

¿Qué conviene hacer desde la política pública y la macroeconomía?

Los números muestran volatilidad por las actualizaciones semestrales contempladas en la ley: en enero de 2026 hubo 1.062.085 retenidos y en febrero cayó a 831.973 tras un ajuste retroactivo, según ARCA, lo que evidencia el efecto técnico de los reajustes. Desde nuestro lente de datos y de comerciante, conviene separar dos decisiones: cómo se actualiza el piso y cómo se usa la recaudación. Apoyamos ajustes técnicos y actualizaciones automáticas siempre que vayan acompañados por máxima transparencia, un calendario público y protecciones para pymes y consumidores. Además, sin un ancla macro creíble la ampliación de la base imponible puede producir efectos adversos sobre la demanda y complicar la coordinación fiscal entre Nación y provincias. Si la opción es ampliar quienes pagan, debería combinarse con focalización de compensaciones a los hogares más afectados y medidas para proteger el empleo y la actividad de las pymes.

En resumen, el número de retenidos y la recaudación muestran que Ganancias vuelve a ser tema público por su efecto redistributivo y macro. Apoyamos la actualización técnica del esquema pero condicionada a transparencia, calendario público, protecciones para pymes y consumidores y a un ancla macro creíble que asegure que los ajustes no terminen por profundizar la pérdida de ingreso de las familias.