Bullrich y Karina Milei acordaron postergar una nueva interna y concentrarse en avanzar con la reforma electoral, según La Nación (17/5/2026).
¿Qué acordaron exactamente?
Según reconstruyó La Nación el 17/5/2026, la tregua implicó concesiones mutuas: el oficialismo aceptó negociar cambios con aliados sobre la derogación de las PASO y el karinismo logró dejar atada la discusión sobre la llamada ficha limpia. La norma de las PASO fue sancionada originalmente por la ley 26.571 en 2009, un punto de comparación temporal que marca 17 años de vigencia del sistema vigente (fuente: Boletín Oficial, Ley 26.571, 2009). En el esquema legislativo argentino la conformación del Senado —72 bancas en total, según el Senado de la Nación— obliga a buscar apoyos que trasciendan al núcleo oficialista. Según fuentes oficiales citadas por La Nación, la decisión busca evitar ruido interno mientras se negocia en comisiones y en el recinto.
¿Qué reclaman cada una?
Patricia Bullrich defendió una estrategia gradualista: discutir alternativas al sistema actual de primarias y evitar llevar proyectos al recinto sin garantías de éxito, según la crónica. Por su parte, Karina Milei —secretaria general de la Presidencia y líder política de La Libertad Avanza— exigió que la ficha limpia no se trate por separado y que quede como condicionante para cualquier acuerdo sobre las PASO. En la práctica esto obliga a que la Cámara de Diputados, con sus 257 miembros según la página oficial de la Cámara de Diputados, reciba un texto con apoyos consolidados si se quiere evitar frustraciones. La tensión también aparece en el control del armado partidario: el karinismo ubica a referentes propios en el seguimiento del Senado, mientras que sectores dialoguistas de Pro y la UCR plantean reservas sobre la supresión total de las primarias.
¿Qué implica para el proceso legislativo?
Atar la ficha limpia a la reforma electoral transforma la negociación en un paquete y cambia incentivos parlamentarios. En la práctica, los proyectos que se tramitan en comisiones —según fuentes consultadas por La Nación— deberán lograr mayorías que hoy no están garantizadas en el Senado. La necesidad de construir acuerdos implica negociar con bloques provinciales y aliados externos al núcleo oficialista, una dinámica que complica la aspiración original del “todo o nada” que había planteado el Ejecutivo. Además, el precedente reciente de ceder en capítulos controversiales durante otras negociaciones legislativas, citado por la misma nota, muestra que la Casa Rosada ya ha optado por flexibilizar textos para asegurar sanciones. La sesión en comisión mencionada por La Nación fue un ejemplo de esa negociación en curso.
Consecuencias y qué sigue
La tregua reduce por ahora el costo político de los cruces públicos, pero no elimina la desconfianza entre las dos dirigencias. Resta definir cómo se traducirá el acuerdo en textos concretos y calendarios parlamentarios: si el paquete llega primero al Senado o a Diputados, y qué cambios aceptarán los aliados. Según lo reconstruido por La Nación, el objetivo del karinismo es proteger el control del armado y del padrón interno, mientras que sectores de Pro buscan garantizar mecanismos de competencia interna. Desde el punto de vista institucional, cualquier reforma que afecte a las primarias tocará una norma vigente desde 2009, por lo que el debate tendrá alcance nacional y temporal. Mantenemos cautela: exigimos verificación de textos, actas y registros antes de evaluar alcance político o judicial de los acuerdos expuestos en la crónica.