El presidente Donald Trump participó esta semana en «America Reads the Bible», una maratón de lectura transmitida desde el Museo de la Biblia y otros escenarios, en la que apareció en video leyendo el capítulo 7 del Segundo Libro de Crónicas desde el Despacho Oval, según La Nación y Agencia AP.
Para ubicarse: este acto forma parte de los eventos por el 250° aniversario de la independencia de Estados Unidos —la cifra aparece en la promoción oficial, según La Nación— y la maratón propone leer los 66 libros que conforman la Biblia protestante, de acuerdo con la crónica de AP.
¿Qué pasó y quiénes participaron?
Lo que se sabe hasta ahora: Christians Engaged organizó una lectura continua de la Biblia que incluye a políticos republicanos, líderes evangélicos y algunas voces católicas alineadas con Trump, según AP y La Nación. La Casa Blanca difundió el video de Trump en el que el presidente lee 2 Crónicas 7, un pasaje históricamente invocado en actos de oración política; ese versículo también fue citado en la Convención Nacional Republicana de 2024, según La Nación. El proyecto forma parte de una plataforma mayor llamada «America Prays», vinculada a los festejos por el 250° aniversario. La maratón cubre los 66 libros aceptados por las confesiones protestantes y ha incluido oradores en persona y por video desde el Museo de la Biblia y otros lugares, según AP.
¿Por qué provoca controversia?
Vemos al menos dos líneas de tensión claras. Primero, la selección de participantes: críticos como Brian Kaylor describen la lista como marcadamente partidista y ligada al movimiento MAGA, según La Nación. Segundo, el contexto simbólico: el acto llega semanas después de la polémica por una imagen generada por IA que Trump publicó el 13 de abril de 2026 y que lo mostraba en un rol mesiánico; la pieza fue retirada y generó críticas incluso entre evangélicos, según AP. Además, el episodio ocurre en paralelo a una tensión con el papa León XIV, que en su gira de 11 días por África —el 21 de abril era el día 9 de esa visita, según La Nación— criticó la guerra en Irán y recibió comentarios peyorativos de Trump, lo que amplifica el simbolismo. Organizadores dijeron haber invitado a miembros demócratas, pero varios no aceptaron, según las mismas fuentes.
¿Por qué nos debería importar en Argentina?
No se trata solo de una anécdota religiosa de la política estadounidense. Vemos tres efectos concretos: primero, marca un énfasis en el papel público de evangelicals y nacionalistas cristianos que influyen en la agenda interna y externa de Estados Unidos, algo señalado por AP y La Nación. Segundo, la convergencia entre actos patrióticos (250° aniversario) y rituales religiosos complica el discurso sobre laicidad en las relaciones públicas del gobierno estadounidense; esto puede traducirse en prioridades simbólicas en diplomacia cultural y en la manera en que funcionarios se relacionan con líderes religiosos internacionales, incluido el Vaticano. Tercero, el calendario importa: la lectura bíblica precede al «Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias» del 17 de mayo, evento que promueve «America Prays» y que podría consolidar estas redes religiosas en torno a la agenda política, según La Nación. Para el lector argentino, eso significa observar si esos actores inciden en posturas sobre temas regionales —como migración, políticas hacia Venezuela o acuerdos multilaterales— aunque por ahora no hay datos que muestren cambios de política exterior directa.
Lo que se sabe hasta ahora: el evento es real, incluye la lectura completa de los 66 libros protestantes y forma parte de una estrategia simbólica ligada al 250° aniversario; la crítica principal es que la iniciativa es mayoritariamente partidista y puede reforzar la fusión entre fe y política, según La Nación y Agencia AP. Adoptamos una postura prudente: informamos hechos confirmados por estas fuentes y evitamos atribuir intenciones o responsabilidad más allá de lo documentado.
Sofía Santamarina