El universo es un sitio misterioso y lleno de curiosidades que no dejará de sorprendernos. Seguramente que más de uno se habrá preguntado si el cosmos tiene algún aroma esencial. Alguien podría pensar a priori que estará lleno de aromas embriagantes, que posiblemente recuerde a rosas intergalácticas o bien, incluso, a frambuesas espaciales, No obstante la realidad es muy distinto. El universo desprende un efluvio pestilente. Desde el año 1972, instante en el cual se detectaron sulfuro de hidrógeno y carbonilo en una nube molecular en el centro de la Vía Láctea, sabemos que el universo no es el lugar más apropiado para los que presumen de tener receptores olfativos sensibles, Porque el olor que predomina por esos lares es una mezcla entre huevos podridos y estiércol. El universo está anegado, a su vez, en productos derivados de la combustión de cometas y meteoritos, los cuales están formados básicamente por hidrocarburos policíclicos aromáticos. Estos compuestos, Pese a su sugerente nombre, generan una fragancia que se acuerda bastante a una mezcla entre el diésel y una barbacoa. Aroma intergaláctico semejante al ron En nubes moleculares de las constelaciones Orión y Magallanes se detectó amoniaco en elevada concentración, el cual despide un hedor igual al que desprende el pescado en descomposición o bien la orina de los perros. A estas sustancias tendríamos que sumar otros componentes químicos De exactamente la misma forma que la fosfina o bien el cianuro de hidrógeno, que generan un olor semejante al ajo y a las almendras amargas, respectivamente. Pese a que la tónica dominante es un efluvio pestilente, es cierto que en algunos lugares podemos hallar olores más agradables. Así sucede con la estrella IRAS 16293-2422 en donde se Encontró glicoaldehido, que en Ciertas condiciones puede desprender un aroma que nos se acuerda al azúcar. Más sugerente aún es la nebulosa gigante Sagitario B en donde se ha descubierto formiato de etilo, un compuesto químico que desprende un olor semejante a las frambuesas y al ron. Los satélites Asimismo huelen Los planetas tienen sus perfumes propios, De esta forma por ejemplo, Venus, al poseer una atmósfera compuesta por dióxido de azufre, desprende un olor parecido a los huevos podridos. Un hedor idéntico al que rodea a Urano, Aunque en un Sólo caso así es debido al sulfuro de hidrógeno mezclado con amoniaco y metano. En la ocasión del mundo Neptuno, pasaría prácticamente desapercibido a nuestros receptores olfativos, Porque su atmósfera está compuesta primordialmente por dos gases inodoros -hidrógeno y helio-. Los astronautas que han tenido la fortuna de caminar por nuestro satélite regresaron al módulo con pequeñas cantidades de polvo lunar y La mayor parte de ellos coinciden en afirmar que su olor recuerda al aroma inconfundible que queda en un Sólo campo de batalla, una mezcla entre cenizas y pólvora quemada. En cuanto a Titán, la luna más grande de Saturno, la sonda Cassini fue capaz de advertir -en la neblina marrón que la envuelve- un componente anteriormente desconocido formado por moléculas que contienen carbono e hidrógeno. En la Tierra hemos tratado de recrear esa atmosfera empleando nitrógeno y metano, a los cuales se han añadido benceno y nitrilos, el conjunto tiene las resonancias olfativas de las gasolineras terrestres. En definitivo, parece que el universo no es el sector más idóneo para los «flâneur» con olfatos exigentes. M. Jara Pedro Gargantilla es médico internista del Sanatorio de El Escorial (La villa de Madrid) y cantautor de Múltiples libros de divulgación