La ANMAT dispuso una modificación en su esquema arancelario para importaciones del sector salud mediante la Disposición 2978/2026: las escalas fijas históricas se reemplazan por tasas porcentuales sobre el valor FOB declarado, con tasas de 1,5% para importaciones de medicamentos hasta $95 millones y 1,25% para las que superen ese umbral. Según la propia disposición, el cambio impacta aproximadamente al 75% de los trámites habituales del sector y entró en vigencia con su publicación en el Boletín Oficial (19/05/2026). En números: antes la carga se aplicaba en rangos fijos de alrededor de 3% a 5% según la operación; ahora la tasa efectiva será menor para la mayoría de los operadores (fuente: Disposición 2978/2026; archivo ANMAT).
¿Qué cambia concretamente y quién se beneficia?
La norma sustituye una escala fija por un corte por valor FOB: medicamentos hasta $95 millones pagan 1,5% y por encima 1,25%; productos médicos tienen un corte en $55 millones y alimentos en $50 millones (Disposición 2978/2026). Traducido: las operaciones pequeñas —que concentran la mayoría de las solicitudes— verán una reducción porcentual clara en el costo regulatorio. Si antes se aplicaba 3% y ahora 1,5%, la caída en la carga regulatoria puede ser del 50%; si la comparación es contra 5%, la reducción llega al 70%. La ANMAT informó que el cambio impacta al 75% de los trámites (archivo ANMAT), lo que sugiere un beneficio concentrado en pymes e importadores de menor escala.
Además de la tasa, la disposición actualizó los valores cobrados por tres áreas técnicas (INAME, DEYGMPS e Instituto Nacional de Productos Médicos), lo que afecta etapas concretas de habilitación y control. La ANMAT señaló haber consultado con cámaras del sector antes de publicar la norma, aunque no detalló qué entidades participaron en cada punto del acuerdo.
¿Cómo impacta esto en tu bolsillo y en las farmacias?
Una reducción de aranceles regulatorios no se traslada automáticamente al precio final del mostrador. El precio al público de un medicamento depende de tipo de cambio, costos logísticos, margen de distribuidores y farmacias, y acuerdos de precio con prepagas y programas públicos. En la práctica, si el arancel regulatorio baja del 3–5% a 1,25–1,5%, el efecto directo sobre el precio al consumidor puede ser modesto salvo en productos importados con bajo margen intermedio.
Donde sí puede notarse un cambio es en la disponibilidad y la velocidad de ingreso de nuevas moléculas. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado que la carga regulatoria y los tiempos de aprobación influyen en la decisión de las farmacéuticas para secuenciar lanzamientos en la región. Una estructura arancelaria más predecible y competitiva puede acelerar la entrada de productos a mediano plazo, lo que potencialmente mejora disponibilidad y competencia en ciertos segmentos (fuente: OPS; Disposición 2978/2026).
¿Qué significa esto para las pymes importadoras y la política industrial?
Desde la lente de bolsillo y la del comerciante: las pymes importadoras reducen un costo que, para operaciones pequeñas, representaba una fricción significativa en la caja. Menores aranceles regulatorios aumentan márgenes operativos o permiten reducir precios de lista para competir. Sin embargo, el beneficio real dependerá de la transparencia en las declaraciones FOB y del control sobre posibles subdeclaraciones; si no hay mecanismos de fiscalización, la recaudación podría caer y generarse efectos adversos en la supervisión.
En clave macro, la medida busca alinear a Argentina con la región (Chile, Brasil, Colombia) y atraer trámites y lanzamientos que antes se realizaban fuera del país. Para que el cambio funcione hace falta monitoreo: publicar datos mensuales sobre trámites, recaudación por aranceles y tiempos de aprobación. Apoyamos la transparencia en los aranceles y medidas que protejan a pymes importadoras, como controles claros sobre el valor FOB declarado y la publicación de indicadores de seguimiento (nuestra posición previa sobre transparencia y apoyo a pymes aplica aquí).