La Feria Internacional del Libro recibió este viernes a representantes de 886 bibliotecas acreditadas, con más de 2.000 participantes aprovechando el programa Libro % que ofrece 50% de descuento; el plan recibió una inversión de $2.300 millones, un 50% más que en 2025, según anuncio del secretario de Cultura Leonardo Cifelli y datos de CONABIP.

¿Qué es Libro % y por qué importa?

Libro % es la política que convierte la Feria del Libro en una suerte de supermercado cultural para las bibliotecas populares: un 50% de descuento en las compras y subsidios para traslado, alojamiento y viáticos que permiten a pequeñas instituciones renovar catálogos, según la presentación oficial y los testimonios recabados por LA NACION. Esta edición celebra su número 21 y, de acuerdo con CONABIP, llevó a 886 bibliotecas acreditadas y a más de 2.000 representantes a recorrer stands entre las 9 y las 14, horario reservado para compras exclusivas. Para muchas bibliotecas rurales o de pueblos pequeños, ese descuento no es un lujo sino la diferencia entre tener novedades y seguir rotando ejemplares obsoletos; por eso la cifra de inversión, $2.300 millones según Cifelli, se lee como una apuesta pública, aunque la magnitud del fondo no garantiza por sí sola una distribución eficiente.

¿Cómo impacta esto en las bibliotecas populares?

Vemos dos efectos concretos en el terreno: renovación de fondos y networking profesional. Muchas bibliotecas priorizan literatura infantil y juvenil, además de materiales en braille o títulos en idiomas extranjeros pedidos por las comunidades, según entrevistas en el lugar. Hay estrategias distintas: algunas instituciones hacen pedidos anticipados y solo retiran cajas; otras recorren stand por stand porque, como dice una bibliotecaria, la portada en internet no reemplaza el contacto con el libro. También aparece una estadística menor pero reveladora: varias bibliotecas aún declaran en voz baja que tienen apenas siete libros por persona en sus colecciones, una cifra que obliga a comprar con criterio, según representantes consultados por LA NACION.

El detalle que lo cambia todo: subsidios y plazos

El presupuesto es una cosa, la calendarización de pagos es otra. Una voz recurrente en la Feria fue la de quienes no pudieron venir porque los subsidios llegaron tarde o no llegaron: “se nota en las filas que hay menos gente”, dijo una bibliotecaria platense a LA NACION. Por su parte, desde el área de prensa de CONABIP indicaron que las bibliotecas que adhirieron en tiempo y forma cobraron, y que se abrieron convocatorias adicionales para regularizar a otras; esa mezcla de pagos puntuales y dispersos está detrás de la sensación de ausencias. Además, la percepción de aumento en el monto de subsidio — Lucía contó que pasó de 1,5 millones a 2 millones de pesos en su caso, según su testimonio a LA NACION — choca con la realidad de precios editoriales crecientes; el bolsillo de la biblioteca sigue siendo relativamente más estrecho de lo que suena la cifra nominal.

Cultura, desigualdad y lo que exigimos

Lo que nadie cuenta es que una política pública se define tanto por el monto como por la transparencia de su implementación. Celebramos que el Estado refuerce Libro % — $2.300 millones y un aumento del 50% respecto a 2025 son datos relevantes, según la Secretaría de Cultura — pero exigimos datos abiertos sobre quién cobra, cuándo y con qué criterios, porque los retrasos se traducen en bibliotecas que no viajan y comunidades que no acceden a novedades. Pedimos a CONABIP publicar la calendarización de pagos, la lista de beneficiarios acreditados por convocatoria y montos asignados, y el rendimiento de compra por biblioteca, para que la política deje de ser una buena intención y pase a ser una herramienta equitativa. Vemos en los pasillos de La Rural las cajas que vuelven llenas y las que quedaron vacías; la brecha es claramente administrativa, no cultural.