El costo de construir en la Ciudad de Buenos Aires llegó a $1.418.882 por metro cuadrado (+IVA) en marzo, con un aumento mensual del 2% en pesos, de acuerdo al Índice de Costo de la Construcción de la Ciudad de Buenos Aires. Traducido a dólares y con el dólar blue en torno a $1415 ese mes, el mismo indicador se ubica alrededor de US$1003/m², un alza aproximada de 3,5% en dólares en un mes, según La Nación. El dato clave: construir en pesos sube menos que en dólares, así que los desarrolladores ven sus márgenes comprimidos frente a precios de venta que el mercado no siempre convalida.

¿Por qué sube más en dólares que en pesos?

La explicación es mecánica y clara: si los insumos en pesos suben pero el tipo de cambio se mantiene o baja, el costo convertido a dólares sube. El índice que releva la Ciudad mostró +2% mensual en pesos en marzo y, por la relación con el dólar blue (aprox. $1415 en marzo), el costo en dólares aumentó ~3,5% en el mismo período, según La Nación y el Índice de la Ciudad. Además, el relevamiento no incluye tierra, impuestos, honorarios ni comercialización, por lo que el costo real de un proyecto es mayor al indicador citado. Los materiales con fuerte componente importado —hierro, aluminio, equipos de climatización y ascensores— tienden a reflejar más rápido cualquier variación cambiaria, según Mi Obra y entrevistas publicadas en La Nación. En suma: la dinámica peso-dólar amplifica el efecto sobre los costos en moneda dura, incluso cuando la suba nominal en pesos parece moderada.

¿Qué significa esto para desarrolladores y para tu bolsillo?

Los números muestran la tensión: el costo de construir medido en dólares ronda US$1003/m², mientras que el metro cuadrado vendible promedia US$2219 en departamentos usados y US$3109 en oferta en pozo en CABA, según Zonaprop en abril. Esa distancia teóricamente permite margen, pero en la práctica muchos proyectos enfrentan ventas por debajo del costo total cuando se consideran tierra, impuestos y financiación. El resultado: proyectos demorados, cambios de calidad en terminaciones o ventas a pérdida para cerrar caja. Para el comprador final, la consecuencia es doble: menos oferta nueva financiada y potencial ajuste en precios de usados si la demanda cae. Desde nuestra lente de comerciante y de bolsillo, esto aumenta la probabilidad de que se posterguen obras y se pierdan empleos en cadena si no hay crédito accesible y políticas que acompañen la desinflación. Apoyamos la acumulación de reservas por flujo y transparencia, y sostenemos que mientras se consolida la desinflación es clave facilitar crédito y proteger el empleo para que decisiones como comprar o invertir en pozo no terminen en riesgo financiero para hogares y comerciantes.

¿Conviene comprar materiales ahora o esperar?

La recomendación práctica de los profesionales que releva la prensa especializada es comprar de forma selectiva. Asegurar insumos estructurales —acero, hormigón y encofrados— suele ser prioridad porque garantizan la continuidad de la obra; también conviene anticipar componentes con plazos largos como aberturas y carpinterías especiales, según los arquitectos citados en La Nación y el gerente de Narvaez Inmobiliaria. El portal Mi Obra monitorea precios día a día y, al contrastar con Mercado Libre, muestra variaciones importantes ligadas a inflación, demanda estacional y disponibilidad. Comprar con demasiada anticipación implica costos de almacenamiento, riesgo de deterioro y presión financiera por intereses; esperar demasiado puede exponer la obra a aumentos repentinos en materiales dolarizados. Una regla práctica que surge de los especialistas: adelantar compras críticas con 2 a 3 meses de antelación, evitar acumulación indiscriminada y negociar plazos de pago con proveedores. En términos de política pública, esto refuerza la necesidad de líneas de crédito específicas para desarrollos y medidas que reduzcan la volatilidad cambiaria en el corto plazo.

Para ponerlo en contexto: tenemos un indicador oficial de costos que muestra subas mensuales moderadas en pesos pero sensibles en dólares, precios de oferta que en muchos casos no respaldan una rentabilidad razonable y recomendaciones técnicas claras para gestionar compras. Si ganás de la actividad inmobiliaria o estás por empezar una obra, la clave es planificar insumos estructurales, cuidar el flujo de caja y exigir instrumentos de crédito y protección laboral que acompañen la transición hacia menor inflación.

Franco Pellegrini