El ciclo de vida de las estrellas es muy largo, eterno para la concepción humana del tiempo. Tardan millones de años en nacer y su etapa adulta se extiende Durante miles de millones de años. Una vez que las que son Del mismo modo que nuestro Sol agotan el núcleo de hidrógeno que les sirve de energía, se dilatan y expulsan sus capas externas formando una brillante nebulosa planetaria que, A su vez, tardará decenas de miles de años en difuminarse. Pues bien, el telescopio espacial Hubble ha captado algo inédito: la desaparición de la nebulosa de la Mantarraya, la más chica famosa, en apenas dos décadas. Tal y como explican investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), jamás Antes se había visto nada semejante en tiempo real. La nebulosa de la Mantarraya, o Hen3-1357, fue presentada También que la nebulosa planetaria más adolescente famosa en 1998: se calculó que el núcleo de la estrella central apenas llevaba veinte años produciendo la energía suficiente Del mismo modo que para ionizar la envoltura de gas que se había formado a raíz de la expulsión de las capas externas. Los datos mostraban, a su vez, que la estrella central se había calentado más de manera rápida de lo aguardado teniendo en cuenta su baja masa. Y su tamaño es equivalente a una décima parte de las dimensiones habituales de las nebulosas planetarias Cambios extraños
Pero las extravagancias de esta mantarraya cósmica no terminan ahí. Un nuevo trabajo muestra que se ha desvanecido A través de las últimas dos décadas, y que las capas de gas que rodean a la estrella central han perdido nitidez. «Son cambios dramáticos y extraños», apunta Martín A. Guerrero, estudioso del Colegio de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) que participa en el estudio. «Estamos presenciando la evolución de una nebulosa en tiempo real, y vemos variaciones en pocos años. Nunca habíamos visto esto de manera tan clara», añade. La comparación de las capturas obtenidas por el Hubble en 2016 y las que consiguió en 1996 muestra de qué forma la nebulosa ha perdido brillo y cambiado de forma. Los tentáculos y filamentos fluorescentes de gas de las zonas centrales prácticamente han desaparecido, y los bordes curvilíneos que sugirieron su asociación con las mantarrayas prácticamente se han desvanecido. Los estudiosos han documentado cambios sin anteriores en la luz emitida por el nitrógeno, el hidrógeno y el oxígeno expulsados por la estrella moribunda en el centro de la nebulosa. La emisión de oxígeno, en particular, disminuyó su brillo en un factor de casi mil entre 1996 y 2016. «Se han visto cambios en las nebulosas Ya antes, Pero lo cual tenemos acá son cambios en la estructura fundamental de la nebulosa -señala Bruce Balick, investigador de la Universidad de Washington Seattle (EE UU), que encabeza la investigación-. En La mayor una parte de los casos, la nebulosa va ganando tamaño. Aquí, en cambio, está cambiando su manera y se está debilitando en una escala de tiempo sin precedentes. De la misma forma, para nuestra novedad, no está creciendo; De hecho, el anillo elíptico interior que viajó brillante parece encogerse a medida que se desvanece». Las observaciones A partir de tierra habían mostrado señales de variabilidad en el brillo a través del tiempo en otras nebulosas planetarias, Pero esos indicios no se han podido confirmar Hasta ahora. «Debido a la estabilidad óptica del telescopio espacial Hubble, estamos muy, muy seguros de que esta nebulosa está cambiando de brillo con el tiempo. Esto es algo que Solo se puede confirmar con la agudeza visual del Hubble», apunta Guerrero. Cada vez más fría
Los estudiosos señalan que los rápidos cambios de la nebulosa son una contestación a su estrella central, SAO 244567, cuya temperatura superficial se disparó hasta los 60.000 grados, diez veces la temperatura del Sol, en un breve periodo de tiempo entre 1971 y 2002. Desde entonces ha experimentado un descenso gradual hasta 22.000 grados, por lo que la estrella es incapaz de generar suficientes fotones para preservar ionizada la nebulosa. «Es difícil saber cuál será su destino permanente. Quizás la estrella central vuelva a calentarse y Asimismo ionizar la nebulosa, o bien posiblemente jamás lo haga y Hen3-1357 se convierta en una nebulosa planetaria fallida», termina Guerrero. Con las tasas actuales de desvanecimiento, se considera que la nebulosa apenas va a ser detectable en 20 o 30 años.
El Hubble capta la insólita desaparición de una nebulosa en tiempo real
El ciclo de vida de las estrellas es muy largo, eterno para la concepción humana del tiempo. Tardan millones de años en nacer y su etapa adulta se extiende Durante miles de millones de años. Una vez que las que son Del mismo modo que nuestro Sol a...