La FIA apoyará en Argentina un proyecto llamado Infraestructura segura para motociclistas que busca mapear puntos críticos y proponer cambios en la vía pública; esto llega en un contexto donde en 2024 fallecieron 3.894 personas en siniestros viales y el 46% de las víctimas eran motociclistas, según la Dirección de Estadística Vial de la Secretaría de Transporte. Si vas a salir, lo que se sabe hasta ahora: el plan comenzó formalmente el 1 de diciembre de 2025 y tendrá su etapa principal a lo largo de 2026, con ejecución a cargo del Automóvil Club Argentino (ACA) y la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).
¿Qué propone el proyecto y quién lo hace?
El proyecto, integrado al programa FIA Safe Mobility 4 All, fue seleccionado entre iniciativas de 13 países de América y se implementa en Argentina por el ACA en articulación con la ANSV, con conducción técnica de equipos especializados — según La Nacion y la comunicación de la FIA. Sus tres ejes son: 1) diseño de un Mapa Nacional de Puntos Críticos para motociclistas a partir de datos de siniestralidad y patrones de riesgo, 2) elaboración de un Manual de Buenas Prácticas de Infraestructura con perspectiva motociclista alineado con el enfoque de Sistema Seguro, y 3) construcción de un modelo replicable para provincias y municipios. La etapa piloto se hará en zonas priorizadas según niveles de riesgo y siniestralidad, con el objetivo de validar criterios antes de escalar a mayor escala.
¿Qué dicen los números y por qué importa ese enfoque?
Los datos explican por qué el foco es motociclistas: de acuerdo con el Informe de siniestralidad vial fatal de la Dirección de Estadística Vial de la Secretaría de Transporte, en 2024 ocurrieron 3.894 muertes por siniestros viales y el 46% correspondió a usuarios de motos. El mismo informe señala que el perfil histórico de víctima se mantuvo: mayoritariamente hombres jóvenes entre 15 y 34 años. Ese patrón no es sólo estadística; marca prioridades: horas, intersecciones y corredores donde los jóvenes en moto se exponen más. El Mapa Nacional propuesto podría convertir esos números en intervenciones concretas — pero para eso los criterios metodológicos deben ser claros, comparables entre jurisdicciones y con datos abiertos para su verificación.
¿La infraestructura alcanza? Lente de usuario e infraestructura
La infraestructura es necesaria pero no suficiente. El enfoque de Sistema Seguro reconoce que diseño vial, velocidad, vehículo y conducta interactúan. Cambiar un cruce peligroso o mejorar la señalización reduce riesgo, pero sin políticas de control, capacitación y acceso a equipo de protección la reducción será parcial. Además, la medida de éxito debe ser numérica: la iniciativa promete indicadores concretos para seguimiento, algo que exigimos desde la mirada vecinal y técnica. El proyecto arrancó su fase inicial el 1 de diciembre de 2025 y tiene la etapa principal en 2026 — según La Nacion—; por eso es esencial que los resultados intermedios, como la publicación del Mapa Nacional y el Manual de Buenas Prácticas, salgan con fechas, metodología y datos abiertos.
Alternativas para hoy y a quién exigir información
Mientras se desarrollan pilotos, lo útil es exigir transparencia: publicación del listado de zonas piloto, metodología del mapeo, presupuesto destinado y plazos de evaluación. La ANSV y el ACA deben informar públicamente los indicadores que usarán para medir impacto y la agenda de entregables; el director ejecutivo de la ANSV, Francisco Díaz Vega, figura como responsable técnico del proyecto — según La Nacion—. Para quien usa la moto, alternativas prácticas hoy son evitar tramos nocturnos de alta siniestralidad, priorizar rutas con mayor iluminación y protección, y mantener equipo de seguridad homologado. Para reclamar: ANSV (reclamos y pedidos de acceso a la información), las municipalidades donde estén las zonas piloto y el propio ACA. Vemos este proyecto con interés: puede aportar datos y herramientas útiles, pero sin transparencia y seguimiento público corre el riesgo de quedarse en buenas intenciones.
— Luciana Bianco