El celacanto, un poderoso depredador oceánico, fue fotografiado vivo Por primera vez en 1938 ante a las costas de Sudáfrica. El hallazgo causó un enorme revuelo, Porque se creía extinto hace 65 millones de años. El pez viajó reconocido popularmente De La misma manera que un «fósil viviente», Porque su anatomía era prácticamente idéntica a la del registro fósil. Se acuerda a un pez prehistórico encarcelado en la evolución, que semeja a punto de cambiar sus aletas por patas y dedos. No obstante Aunque es posible que el cuerpo del celacanto haya cambiado poco, su genoma, descifrado por un Equipo internacional en 2013, cuenta otra historia. Científicos canadienses han descubierto que el celacanto africano, (Latimeria chalumnae) ganó 62 genes nuevos A lo largo de encuentros con otras especies hace 10 millones de años. Sus hallazgos se publican en la revista «Molecular Biology and Evolution». Los estudiosos Piensan que estos genes surgieron de transposones, Además conocidos Del mismo modo que «genes egoístas». Se trata de elementos de ADN parásitos cuyo único propósito es hacer más copias de sí mismos, lo cual A veces logran moviéndose entre especies. «Es un ejemplo bastante sorprendente de este fenómeno de los transposones que contribuyen al genoma del huésped», dice Tim Hughes, autor primordial del estudio y profesor de genética molecular en el Centro Donnelly de Investigación Teléfono y Biomolecular de la Universidad de Toronto. «No sabemos qué están haciendo estos 62 genes, Pero muchos de ellos codifican proteínas de unión al ADN y quizá tienen un papel en la regulación de los genes, donde incluso los cambios sutiles son importantes en la evolución», explica. Genes saltarines Los transposones tambien se denominan «genes saltarines» pues cambian de localización en el genoma, Gracias a una enzima autocodificada que reconoce y mueve su propio código de ADN Mediante el mecanismo de «cortar y pegar». Pueden surgir nuevas copias En medio saltos fortuitos En medio la división celular Cuando se replica todo el genoma. Con el tiempo, el código de la enzima se deteriora y cesa el salto. Pero si es que la secuencia alterada confiere aun una ventaja selectiva tenue al huésped, puede iniciar una inédita vida De exactamente la misma manera que un gen huésped genuino. Hay incontables ejemplos de genes derivados de transposones en todas y cada una y cada una de las especies, Sin embargo el celacanto se Destaca por su gran escala. «Fue sorprendente ver a los celacantos aparecer entre los vertebrados por poseer una enorme cantidad de estos genes derivados de transposones por el hecho de que poseen una reputación inmerecida de ser un fósil viviente», afirma Isaac Yellan, quien encabezó el estudio. «El celacanto puede haber evolucionado un tanto más lentamente, No obstante Meridianamente no es un fósil», destaca. Parasitismo Yellan hizo el descubrimiento En tanto buscaba contrapartes en otras especies de un gen humano que estaba estudiando. Sabía que el gen, CGGBP1, había surgido de un tipo especial de transposón en el antepasado común de mamíferos, aves y reptiles. Después de escanear todos los genomas disponibles, Yellan pudo hallar genes relacionados, No obstante su distribución entre especies era irregular y no era lo cual cabría esperar de un ancestro común. a su vez del gen único idéntico al CGGBP en todos los mamíferos, aves y reptiles, Yellan Halló copias en ciertos, Sin embargo no en todos, de los peces que observó, De esta forma Del mismo modo que en la lamprea, un vertebrado primitivo y un tipo de hongo. Los gusanos, los moluscos y La mayoría de los insectos no tenían ninguno. Y luego aparecieron 62 en el celacanto. Una vez descartada la ascendencia común, semeja en cambio que los transposones llegaron a Múltiples linajes en diferentes instantes al ser transportados entre especies A lo largo de lo que se conoce De este modo tal como transferencia horizontal de genes. «La transferencia horizontal de genes difumina la imagen de dónde son de los transposones, Pero sabemos por otras especies que puede ocurrir por parasitismo», señala Yellan. «La explicación más probable es que se introdujeron varias veces En medio la historia evolutiva». En los tejidos No está claro qué hacen los genes, No obstante Varios líneas de evidencia apuntan a un papel en la regulación genética. El modelado computacional y los experimentos de probeta establecieron que los productos de los genes son proteínas que unen firmas de secuencias únicas en el ADN, lo cual sugiere un papel en la expresión de genes, idéntico a la contraparte humana. a su vez, los genes se activan de manera variable en una docena de órganos de celacanto para los cuales existen datos, lo cual sugiere funciones finamente ajustadas que son específicas de tejidos. El origen de los genes y lo que están haciendo en el celacanto pueden seguir siendo un misterio. Los especímenes de investigación Sólo son extraídos ocasionalmente por barcos de pesca y no viajó hasta 1998 que se descubrió la otra especie viva famosa, Latimeria menadoensis, en un mercado de pescado de Indonesia. La especie se dividió Ya antes de que aparecieran los nuevos genes, descartándolos de impulsar la especiación. Todavía En este sentido, podrían haber dado forma al celacanto africano que conocemos Hoy, cuya majestuosa armadura de escamas azules ensombrece a su pariente de color marrón, Si bien Yellan puntualiza que esto es pura especulación. Por desgracia, reconoce, es posible que jamás lo sepamos, Ya que los celacantos «son extremadamente raros y muy buenos escondiéndose».