Según el capítulo 6 de Principles for Dealing with the Changing World Order (2026), estamos en una fase del ciclo global caracterizada por desorden entre grandes potencias, donde las disputas se juegan primero en lo económico, tecnológico y financiero antes que en lo militar. ¿Qué significa eso para tu bolsillo y para los comercios que pagamos salarios, alquileres y dólares por insumos?

En números y contexto

En números: el autor resume que los grandes ciclos de orden y desorden en Europa promedian aproximadamente 150 años (según Cap. 6, 2026). El libro usa ejemplos históricos: desempleo alrededor del 25% en Alemania tras 1929 y una caída de exportaciones de Japón cercana al 50% entre 1929 y 1931 (según Cap. 6, 2026). También registra que la política de embargo contra Japón cortó cerca del 80% de su acceso al petróleo antes del estallido del conflicto (según Cap. 6, 2026).

Estos números no son literatura: muestran cómo choques económicos prolongados degradan la política interna y empujan a países a estrategias de agresión o cierre, con consecuencias directas sobre precios, salarios y disponibilidad de bienes.

Qué tipos de “guerras” vemos hoy

El capítulo distingue cinco tipos de enfrentamientos: guerras comerciales, guerras tecnológicas, guerras de capital, disputas geopolíticas y guerras militares. En la práctica suelen mezclarse: una sanción financiera (guerra de capital) puede bloquear el financiamiento de importaciones críticas, acelerar la escasez y devaluar la moneda, volcando el problema al bolsillo del trabajador y del comerciante.

En la era digital la dimensión tecnológica cobra un peso mayor: cortar acceso a semiconductores, software o infraestructuras de nube es hoy equivalente a un bloqueo naval de antaño. La lección histórica que subraya el texto es clara: primero se hostigan capacidades económicas y tecnológicas; si no se resuelve, se escala.

¿Qué significa para Argentina? Lente de bolsillo y de comerciante

Vemos tres canales inmediatos al bolsillo: 1) pérdida de acceso a financiamiento externo, que encarece y corta importaciones; 2) restricciones tecnológicas, que atrasan inversiones productivas y suben costos; 3) alteraciones comerciales, que golpean exportaciones y empleo. Sin reservas y sin ancla macro creíble esos golpes se amplifican en forma de devaluaciones rápidas, inflación y cortes de importaciones.

El comerciante lo vive en la caja: proveedores que cobran en dólares, insumos importados que suben de precio, y financiamiento que se encarece o desaparece. Es exactamente el escenario que el estudio muestra en la previa de conflictos del siglo XX: tensiones económicas crean incentivos para soluciones autoritarias y para políticas que empeoran aún más la economía.

Lente macro y propuesta práctica

A nivel macro, la conclusión es simple y consistente con posiciones previas: sin un ancla macro creíble y acumulación de reservas por flujo, los beneficios de acuerdos o la capacidad de aislarse de sanciones serán frágiles. No es una receta mágica: es gestión básica de vulnerabilidad.

Medidas concretas que proponemos y que reducen la exposición:

  • Consolidar una política fiscal y monetaria que reduzca la volatilidad del tipo de cambio y la inflación. Eso mejora la confianza y baja el costo del crédito.
  • Acumular reservas a través de flujos genuinos (exportaciones, inversión extranjera estable y crédito multilateral responsable), no solo por intervenciones puntuales.
  • Diversificar cadenas de suministro y acuerdos tecnológicos para no depender de un único proveedor crítico.
  • Fortalecer reglas transparentes que permitan negociar soluciones win-win, como recomienda el autor, antes de llegar a contraataques costosos.

Cierre: prevención es economía real

La historia que replica el capítulo 6 es dura: cuando las potencias compiten, los primeros golpes suelen ser económicos y tecnológicos, y los más pobres o con menos reservas sufren primero. Para nosotros esto se traduce en una política clara: reducir vulnerabilidades con un ancla macro creíble, reservas acumuladas por flujo y estrategia de diversificación. Eso no garantiza inmunidad, pero sí reduce el riesgo de que una guerra sin disparos termine siendo una crisis para los salarios, el supermercado y la caja del comercio.

Franco Pellegrini