En junio las jubilaciones del régimen de docentes no universitarios subirán 9,86% y las de docentes universitarios 6,85%, pero esos aumentos no alcanzan para mantener el poder de compra frente a la inflación proyectada para el semestre.
¿Qué significa para tu bolsillo?
Para un jubilado docente no universitario el aumento de junio será de 9,86% y para un jubilado universitario 6,85% (según la Secretaría de Trabajo, reportado por LA NACION). En marzo estos mismos regímenes habían recibido subas de 5,28% y 4,26% respectivamente, de modo que la suma nominal hasta junio es 15,7% para no universitarios y 11,4% para universitarios (LA NACION). Esos porcentajes confrontan con una inflación que, según el INDEC, fue 9,4% en el primer trimestre y que el REM del BCRA proyecta en 17,7% para el semestre. Traducido: si el haber promedio de docentes no universitarios era cerca de $2,17 millones en marzo, ese monto pierde terreno frente a los precios previstos (Subsecretaría de Seguridad Social, citado por LA NACION).
¿Por qué pierden frente a la inflación?
La diferencia central está en la regla de movilidad. Los regímenes de docentes se ajustan trimestralmente según índices de remuneraciones propias —Ripdoc para no universitarios y Ripdun para universitarios— y no según el IPC mensual (LA NACION). Cuando la inflación se acelera, una actualización trimestral basada en salarios tiende a rezagarse respecto del aumento de precios. En el régimen general, en cambio, las prestaciones se reajustan mensualmente por la variación del IPC desde abril de 2024 por el DNU 274; ese mecanismo produjo, por ejemplo, un ajuste de 3,38% en mayo por la inflación de marzo (LA NACION). En 2025 hubo divergencias: el régimen no universitario anotó una recuperación con 44,4% en el año frente a un IPC 2025 de 31,5%, mientras que el régimen universitario tuvo en 2025 un aumento de 22% frente a esa misma inflación, implicando pérdida de poder adquisitivo (LA NACION). La heterogeneidad de reglas explica resultados distintos entre regímenes.
¿Qué dicen los números y las fuentes?
Las cifras oficiales ayudan a poner límites a la discusión. Según la Subsecretaría de Seguridad Social (citada por LA NACION) hay poco más de 203.000 prestaciones en el régimen de docentes no universitarios con un haber promedio cercano a $2,17 millones en marzo; los docentes universitarios son alrededor de 13.500 con un promedio de $2,42 millones; y el régimen de Luz y Fuerza tiene casi 31.300 beneficiarios con un haber promedio de $2,026 millones. Por su parte, en el régimen general de la Anses el haber mínimo en mayo fue $393.174,10 y el máximo $2.645.689,38; con el bono de $70.000 el ingreso básico garantizado llega a $463.174,10 (datos citados por LA NACION). Además, las proyecciones del REM del BCRA permiten comparar expectativas: el semestre llegaría a 17,7% de inflación, y para agosto las proyecciones señalan cerca de 23% acumulado desde enero (REM y LA NACION). Con estos números vemos quién pierde y en qué magnitud.
¿Qué deberían hacer los responsables de política?
No hay recetas mágicas: ajustar la periodicidad de actualización podría alinear mejor ingresos y precios, pero requiere financiar la diferencia y sostener reglas fiscales. Pedimos transparencia inmediata sobre los cálculos de Ripdoc y Ripdun y que el gobierno publique simulaciones de impacto fiscal y beneficiarios afectados. También proponemos medidas focalizadas: compensaciones temporarias para jubilados con haberes bajos, revisión de topes en regímenes especiales y acuerdos con provincias y universidades para financiar eventuales brechas. Esto debe combinarse con disciplina fiscal y claridad en reservas y flujo—mismo enfoque que aplicamos a otras demandas públicas—y con salvaguardas para empleo y pymes. Para evaluar costos y fuentes hay que ver medidas como la ampliación de fondos para juicios previsionales (ver ampliación del fondo de $500.000 millones) y otras partidas disponibles.
Franco Pellegrini